Es la denuncia del coordinador de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen O’Brien, que rindió un informe sobre la situación en el terreno durante una sesión del Consejo de Seguridad sobre ese país árabe.

O’Brien lamentó que pese a los esfuerzos de los trabajadores de asistencia en Yemen durante dos años no se puedan reportar avances significativos en un escenario catastrófico creado por el hombre y completamente evitable.
“Millones de yemenitas enfrentan hoy una triple tragedia: el espectro de la hambruna, el mayor brote de cólera en un año y las carencias y la injusticia derivadas de un conflicto brutal que el mundo ha permitido que se prolongue y que es completamente evitable. Esta tragedia humana es deliberada y lasciva, es política y se puede detener con voluntad y coraje”, dijo.

O’Brien llamó a abrir todos los puertos marítimos, terrestres y aéreos al tráfico de civiles y a permitir la entrada de ayuda humanitaria.
Del mismo modo, instó una vez más a las partes en conflicto a respetar las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos.

El secretario general adjunto advirtió también que el trabajo humanitario no puede remplazar a los sectores público y comercial ni puede resolver la crisis subyacente en Yemen.
“El fin de la violencia, el cese de hostilidades y un acuerdo político sostenible son los cimientos del futuro de un Yemen en paz. Pero mientras esto ocurre, se debe permitir que los trabajadores humanitarios hagan su labor y ayuden a los millones de yemenitas que precisan asistencia desesperadamente. La comunidad internacional debe tomar medidas sustantivas”, enfatizó O’Brien.