La República Centroafricana sufre un nuevo episodio de violencia Tras los violentos enfrentamientos que se produjeron durante la última semana de septiembre en Bangui. Desde entonces se producen ataques y tiroteos todos los días, y se han levantado barricadas en las rutas más importantes, dificultando cualquier tipo de desplazamiento.

Las ONG internacionales que trabajan en el país han recibido amenazas directas y las oficinas de muchas de ellas han sido saqueadas.“Hemos sido objeto de saqueos en Bangui. Nuestras oficinas han sido completamente arrasadas. Estamos preocupados por todas las personas afectadas por estos nuevos actos de violencia, además de la población beneficiaria de nuestros programas, en especial los más vulnerables, los niños y las familias desplazadas”, señala Alexandre Le Cuziat, Director Regional de Operaciones de Acción contra el Hambre para África.

El acceso a la ayuda humanitaria es esencial para las familias que ya dependen de la asistencia. Las amenazas contra las organizaciones humanitarias son un verdadero peligro para los 2,7 millones de personas que necesitan apoyo en el interior del país.

En 2014, Acción contra el Hambre ha prestado asistencia a 367.114 personas en la República Centroafricana. Los programas de respuesta ambulatoria inmediata han alcanzado a más de 117.712 personas en áreas remotas, donde miles de desplazados han encontrado refugio. Más de 10.000 niños menores de 5 años han recibido tratamiento contra la desnutrición. Solo en Bangui, desde el comienzo del verano de 2015, cada mes han sido ingresados y han recibido tratamiento más de 800 niños. El cese de actividades de los actores humanitarios sería una tragedia para la población civil atrapada en el conflicto. “La continuidad de nuestro apoyo a los centros de salud ya no está garantizada debido a la escasez de suministro de medicamentos y alimentos nutricionales terapéuticos. Además, la inseguridad que pesa sobre los trabajadores humanitarios es un verdadero obstáculo para brindar asistencia”, afirma Alexandre Le Cuziat.