En el Vaticano, en pleno cumplimiento de las reglas establecidas tras la emergencia del coronavirus, los servicios para los pobres no se detienen

“Manteniendo la distancia de seguridad, usando guantes, evitando las aglomeraciones, se puede seguir ayudando a quienes están a nuestro lado” asegura el Limosnero cardenal Krajewski .

“No dejen sólo al pobre Lázaro llamando a la puerta”:  es el fuerte mensaje del Limosnero dirigido a aquellos que quizás ven a un hombre necesitado bajo su edificio.

“Es un momento de emergencia y por lo tanto es necesario dejar las duchas y los baños abiertos porque, si antes una persona pobre podía utilizar los servicios de un bar o un restaurante, ahora ya no es así”.  “Lo mismo – continúa el cardenal Krajewski – sucede con la comida. Si antes los indigentes tenían la posibilidad de recibir en regalo un croissant o un capuchino, hoy en día ya no sucede”.

Y es por eso que todos los servicios se han mantenido. “Los turnos de voluntarios han permanecido iguales, la distribución en las estaciones de Roma continúan, las duchas bajo la columnata de San Pedro funcionan, aquí también se puede recibir un sándwich y una bebida. Las Hermanas del Don de María -explica- ofrecen una bolsa de comida por la tarde, ayer se distribuyeron 120”. “En el Palacio Migliori, que está abierto desde hace unos meses, se puede llamar y recibir algo. Al lado, continúa el cardenal, están las Hermanas de Nuestra Señora de los Dolores que colaboran en la distribución de las bolsas.

“Mi invitación a los pobres es también a llamar a las parroquias, a las rectorías, sin tener miedo porque el espíritu cristiano nos dice que debemos abrirnos”. Mientras tanto, en la Limosnería Apostólica hay un “buzón postal” donde dejar informes para las personas en dificultades o para pedir información. “Muchos no saben a dónde ir, no saben cómo ayudar, la gente está perdida y entonces – concluye el Limosnero – también se puede llamar a este número para emergencias: 3481300123”.

(fuente: Vatican News)