La comunidad académica de Siria sufrió la inmensa pérdida de dos de sus más distinguidos integrantes en una semana con el asesinato del arqueólogo Khaled Assad, en Palmira, y el del subdirector de laboratorios del Consejo General Arqueológico y de Museos, Qasem Abdullah Yehiya.

La directora general de la UNESCO deploró esos crímenes y expresó gran consternación por la manera brutal en que fue muerto Khaled Assad, quien estaba a cargo de los tesoros de la antigüedad del sitio de Palmira, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial.

“Estoy triste e indignada al mismo tiempo. Condeno firmemente un acto tan terrible. Lo mataron por no traicionar su compromiso con Palmira, un sitio al que dedicó su vida para revelar e interpretar su preciosa historia, y darnos a conocer esta gran ciudad localizada en el cruce de caminos del mundo antiguo”, apuntó Irina Bokova.

Khaled AsaadSegún los despachos de prensa, Assad fue decapitado el martes por militantes del ISIS en el sitio de Palmira, donde había trabajado más de 50 años, y su cuerpo fue colgado de una columna.

Esa agrupación fundamentalista tomó el control de Palmira en mayo pasado.

Las informaciones señalan que el arqueólogo, de 82 años, había sido secuestrado hacía más de un mes y era interrogado sobre la ubicación de los artefactos valiosos del sitio.

Irina Bokova aseguró que el trabajo de Assad vivirá más allá de los extremistas. “Asesinaron a un gran hombre, pero nunca silenciarán la historia”, puntualizó.

Por su parte, Qasem Abdullah Yehiya fue muerto la semana pasada durante un ataque con cohetes a la Ciudadela –también parte del Patrimonio Mundial– y al Museo Nacional de Damasco. En esa agresión resultaron heridos varios empleados del museo y se registraron daños materiales.

La titular de la UNESCO aseveró que tanto la muerte de Yehiya como la de Assad constituyen pérdidas terribles no sólo para Siria, sino para el mundo.