Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, desde la ofensiva lanzada el pasado lunes por el Ejército sirio y la aviación rusa contra esta localidad, miles de civiles han abandonado sus hogares y ahora se encuentran bloqueados en la frontera con Turquía, cerrada a cal y canto.

Siria

Las fuerzas del orden turcas han sido puestas en estado de alerta, mientras se preparan lugares para poder acoger a los nuevos refugiados.

La lucha abierta por el control de la antigua capital económica de Siria, ha dejado a Alepo reducida a escombros.

En un estado parecido se encuentra la localidad de Serrin, en el norte país, tras 18 meses bajo el férreo control del grupo Estado Islámico.

Tras ser liberada por las fuerzas kurdas y árabes, apoyadas por la aviación estadounidense, los vecinos de Serrin comienzan a regresar a esta ciudad fantasma, en la que el Dáesh ejerció un control total sobre las vidas de sus habitantes. “Estuve 20 días en la cárcel por fumar un cigarrillo. Solo por un cigarrillo”, recuerda este vecino.

Según un informe estadounidense, desde 2014 el grupo Estado Islámico ha perdido a una quinta parte de sus efectivos en Siria e Irak.