El Papa Francisco concluyó un nuevo viaje apostólico internacional, el 27º de su pontificado, que lo condujo a los Emiratos Árabes Unidos, un nuevo país nunca antes visitado por un Pontífice, especialmente por su condición de ser una nación de mayoría musulmana. Otros colores y otras imágenes, en otra geografía, tras lo vivido en Panamá con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Papa Bergoglio firmó el 4 de febrero junto al Gran Imán de Al-Azhar el Documento titulado “Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común”.

Un documento que representa un paso de gran importancia en el diálogo entre cristianos y musulmanes y un poderoso signo de paz y esperanza para el futuro de la humanidad; se trata de “un llamamiento acuciante para responder con el bien al mal, para fortalecer el diálogo interreligioso y promover el respeto mutuo, para bloquear el camino a aquellos que soplan sobre el fuego del choque de civilizaciones.

Ambos líderes religiosos han indicado juntos un camino de paz y reconciliación que pueden recorrer todos los hombres de buena voluntad, no sólo los cristianos y los musulmanes.

Tanto el Papa como el Gran Imán advierten que “nadie está autorizado a instrumentalizar el nombre de Dios para justificar la guerra, el terrorismo y cualquier otra forma de violencia”. Y reafirman que “la vida debe salvaguardarse siempre”, al igual que “los derechos de las mujeres”, rechazando cualquier práctica discriminatoria contra ellas.

En fin, ante una humanidad herida por tantas divisiones y fanatismos ideológicos, el Pontífice y el Gran Imán de Al-Azhar muestran que “promover la cultura del encuentro no es una utopía, sino la condición necesaria para vivir en paz y dejar a las generaciones futuras un mundo mejor”.