Buena el despertador, mi asistente de Inteligencia Artificial actualiza la información de mis favoritos y en el espejo del cuarto de baño parpadea el icono de “buenas noticias” que toco inmediatamente. Estamos a punto de terminar el año 2116, y por lo que se proyecta en el espejo, me da la sensación de que, por fin, los habitantes del planeta Tierra se han puesto de acuerdo en convivir en paz y armonía de manera continuada. Un titular llama mi atención, aunque seguro que a algunos jugadores de videojuegos le vaya a provocar una desilusión: la mayor compañía mundial de videojuegos acaba de comunicar que cierra su división de juegos bélicos. Qué tiempos aquellos hace unos cien años, allá por el 2017, cuando DSA Game (iniciales de Dachau, Srebrenica y Alepo) era el juego de guerra virtual más vendido y jugado de la historia, pues ahora, y según los directivos, la falta de conflictos reales en el planeta Tierra ha provocado el desinterés del público. A continuación, veo que se acaban de publicar los indicadores del SOFI para 2116 (State of the Future Index) y la comparación respecto de los resultados de hace casi un siglo es de lo más positiva, sobre todo en aquellos indicadores que no habían dejado de empeorar de manera continuada desde 1995 hasta el año 20251. De todos ellos, me encanta saber que:

  • Los incidentes por terrorismo que se habían multiplicado por diez en 30 años, pasando a nivel mundial de 3.039 en 1995 a 30.367 en el 2025, habían prácticamente desaparecido.
  • La corrupción en el sector público, que a nivel mundial y sobre una puntuación de 6 había oscilado en el mismo periodo de 30 años entre el 2,83 del inicio y el 2,96 del año 2025 estaba ahora, al principio del siglo XXII, en torno del 0,7.
  • La desigualdad imperante a principios del siglo XXI, en que el 10% de la población mundial tenía en sus manos el 35% de los ingresos de todo el planeta, está disminuyendo.
  • Y otro indicador que también mejora es el de la tasa de desempleo global como porcentaje de la fuerza laboral mundial, que rondaba en el 2025 el 6,5%, está ya en cifras del 1%, y eso que los robots campan por sus fueros.

El resto de indicadores que empeoraban en dicho periodo han seguido similar evolución positiva, pero si vamos a aquellos datos que ya en 2016 iban “progresando adecuadamente”, su mejora es espectacular, y me refiero, entre otros, a los porcentajes de población mundial por debajo del índice de pobreza (ganando menos de 1,25 dólares al día); escolarización; población con acceso a agua potable; gasto en sanidad per cápita; mortalidad infantil; y mujeres en los parlamentos.

Y así podríamos seguir hasta reseñar los restantes 14 indicadores2. Con estas noticias da gusto plantearse el desayuno, así que le digo a mi “Siri” particular que me prepare para cuando salga de la ducha el concentrado alimenticio del día con una dosis de bacterias aceleradoras de neurotransmisores cerebrales. Consulto a qué hora llega mi coche autónomo y doy los buenos días a Macarena, mi mujer, son ya 133 años de convivencia y ojalá sean muchos más. Parece que cuando en el siglo XX Raymond Kurzweil decía: “en la década de 2030 la muerte será opcional”3 no le faltaba razón. Un mensaje que me suena conocido interrumpe mis ensoñaciones y me despierta, ahora si de verdad, en mi asiento del avión: “Sres. pasajeros abróchense los cinturones, en 20 minutos tomaremos tierra en el aeropuerto de Barcelona donde la temperatura…”. Nada más tomar tierra, quito el modo avión a mi móvil y varios mensajes de noticias invaden la pantalla: “ Embajador ruso asesinado en Ankara”, “Camión arrolla a transeúntes en Berlín” y “Aparecen muertos periodista catalán y su mujer en su domicilio en aparente nuevo episodio de violencia de género”. Afortunadamente, en el grupo de WhatsApp familiar los mensajes me muestran el lado brillante de la vida. Es 19 de diciembre de 2016 y parece que tendremos que esperar todavía unos años más a que se cumpla el sueño, pero nada nos impide seguir intentándolo también en el 2017, y en el 2018 y en el…, hasta que lo consigamos. Que no decaiga el espíritu de Rudyard Kipling en su aventura fantástica “With the night mail: a story of 2000 a.d.”. Mis mejores deseos a todos para el año que empieza el 1 de enero, la civilización se lo merece.

Álvaro Vioque | @AlvaroVioqueG

Colaborador académico de ESADE, Socio de Aonia Nueva Educación

 

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