Un tribunal húngaro ha condenado, en segunda y definitiva instancia, a cadena perpetua a los cuatro cabecillas de la red de traficantes de personas responsabilizada de la muerte de 71 refugiados (59 varones, 8 mujeres y 4 niños procedentes de Siria, Irak y Afganistán), hallados asfixiados en un camión frigorífico abandonado en Austria en agosto de 2015.

La primera sentencia les había condenado a 25 años de prisión.