Otorga una subvención al Centro de Investigación Marina de la Universidad de Azores

Muchas especies marinas son difíciles de estudiar porque ciertas etapas de sus ciclos vitales ocurren única o parcialmente fuera del ámbito de observación de los

investigadores. Los avances en los sensores biológicos han comenzado a darnos una idea de estos estados no observables. Sin embargo, muchas de estas balizas requieren una fijación rígida en los animales, lo que normalmente requiere capturar y sujetar a los animales. Estos métodos no están adaptados a especies amenazadas, imponentes o peligrosas, como los grandes tiburones depredadores, y pueden tener consecuencias significativas para la supervivencia y el comportamiento individual. Por lo tanto, se precisan métodos y hardware para atar de manera no invasiva las sensores biológicos sin poner en peligro a animales o investigadores.

ETIQUETADO DE TIBURONES AZULES

Los científicos están adquiriendo una nueva comprensión de la vida de una de las criaturas más fascinantes y misteriosas del océano, el tiburón azul (Prionace glauca), en las islas Azores (Portugal). Nacido en Azores, Jorge Fontes es biólogo marino del Centro de Investigación Marina en Okeanos-UAc, Universidad de las Azores, donde lidera un equipo de investigadores que estudian estos carismáticos elasmobranquios en dicho archipiélago. Aunque los buceadores vienen de todas partes del mundo para ver a estos cautivadores tiburones, nos queda mucho por aprender de su historia, de su comportamiento y de su hábitat natural. Con la ayuda de Fred Buyle, que combina sus asombrosas habilidades de apnea con métodos creativos de fijación no invasivos, datos de prototipos de última generación y etiquetas remolcadas de registro de video, Jorge Fontes ha sido pionero en el estudio medioambiental y de comportamiento a gran escala, proporcionando una mirada nueva y sin precedentes a la vida de estos misteriosos y elegantes tiburones.

La belleza del nuevo método de etiquetado no invasivo radica en su simplicidad. Al igual que un cow-boy submarino, los apneístas colocan un “lazo” de liberación automática que se retiene en las aletas pectorales del tiburón a medida que avanzan constantemente para forzar el flujo de agua a través de las branquias, arrastrando las etiquetas y sensores de la cámara en forma de torpedo de baja resistencia. Estas etiquetas innovadoras, que pueden alcanzar una profundidad de 2.000 metros, combinan un acelerómetro de alta frecuencia, un magnetómetro, sensores de velocidad, profundidad, temperatura y video HD. Por la noche y por debajo de 100 m, se activan dos LED rojos que permiten echar un vistazo al mundo de la oscuridad y que contrasta con el agua cristalina. La iluminación roja está diseñada para no afectar el comportamiento de los tiburones ni de sus presas. Después de 24 o 48h, el lazo se disuelve y la etiqueta flota hacia la superficie y transmite balizas satelitales y de radio utilizadas para rastrear y recuperar las etiquetas para la descarga de datos y la recarga para el próximo despliegue. Al emplear estas herramientas, el equipo podrá aprender algunos de sus secretos.