Las fuerzas de seguridad turcas iniciaron este martes una operación para detener a 1.112 policías, a los que la Fiscalía vincula con el fallido intento de golpe de Estado de julio de 2016, según ha informado el diario Hürriyet.

La operación para detener a los sospechosos, de los cuales 130 son agentes hasta ahora en activo, se extiende a 76 de las 81 provincias del país. El resto habían sido retirados o expulsados previamente del cuerpo policial para ser investigados por supuestos vínculos golpistas.

El fiscal jefe de Ankara ordenó su detención tras detectar que en el año 2010 la red de seguidores del exiliado clérigo islamista Fethullah Gülen, al que Ankara responsabiliza de la asonada, habría facilitado supuestamente el acceso de sus fieles al cuerpo policial.