Un breve encuentro, pero cargado de simbolismo histórico y destinado a reactivar el diálogo entre las dos Coreas, el del presidente estadounidense, Donald Trump con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en la frontera intercoreana.

Trump ha salido primero del edificio conocido como Freedom House, situado en el sur de la Zona de Seguridad Conjunta (JSA), en el corazón de la zona desmilitarizada (DMZ) que divide ambas Coreas, que permanecen en guerra desde los cincuenta. Kim se ha aproximado desde el pabellón Panmungak, el lado norte de la JSA, y se ha dirigido a la línea de demarcación militar (MDL), donde le esperaba Trump.

Trump ha cruzado la línea divisoria y se ha convertido en el primer presidente estadounidense que pisa jamás territorio norcoreano.

El encuentro entre Trump y Kim tiene un valor principalmente simbólico que puede reactivar el diálogo entre Washington y Pyongyang, estancado desde la fallida cumbre que se celebró en Hanói el pasado mes de febrero. Trump ha señalado tras el encuentro que ambos países comenzarán a celebrar reuniones de trabajo “en las próximas dos o tres semanas” sobre el proceso de desnuclearización.