El tratado prevé que los países firmantes estudien antes de cualquier transacción si las armas vendidas pueden ser utilizadas para romper un embargo internacional, violar los derechos humanos o acabar en manos de criminales.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció ese viernes que retirará el apoyo estadounidense a un tratado de la ONU que regula el intercambio global de armamento para evitar que caiga en las manos equivocadas.

El Tratado sobre Comercio de Armas (ATT, en inglés), que entró en vigor en 2014 en un centenar de países, afecta desde a armas pequeñas hasta a buques y aviones de combate.

“Hoy anuncio oficialmente que Estados Unidos va a revocar los efectos de la firma” de ese tratado, afirmó.

El texto de la ONU recibió la firma de John Kerry, jefe de la diplomacia estadounidense bajo la presidencia de Barack Obama, pero nunca fue ratificado por el Congreso. La decisión de Trump tiene, por tanto, un impacto más simbólico que práctico, pero aparca definitivamente la participación de Estados Unidos –el mayor exportador de armas del mundo– en un pacto que prohíbe entregar armamento a aquellos países donde se determine que pudieran usarse para genocidios o crímenes de guerra. El Gobierno estadounidense quedará así al mismo nivel que otros grandes vendedores de armas, como Rusia y China, que no han firmado el tratado de la ONU.