El incendio en la comarca de Ribera d’Ebre, en Tarragona, que se declaró este miércoles por la tarde, continúa activo y avanza sin control después de haber arrasado ya más de 5.500 hectáreas y de haber obligado a desalojar a más de 40 de personas de varias masías en Palma d’Ebre, Bovera, Flix, Maials y Llardecans. Se trata de uno de los peores incendios registrado en los últimos 20 años en Cataluña y, de extenderse, podría llegar a calcinar 20.000 hectáreas.

En total 350 profesionales trabajan en las labores de extinción, con 43 dotaciones terrestres y 15 medios aéreos, según ha explicado el jefe del operativo, Antonio Ramos.

En el dispositivo colaboran también, a petición de la Generalitat, 230 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias procedentes de Zaragoza y Valencia.

Aunque la investigación de las causas del siniestro aún no ha comenzado, los agentes rurales sospechan que tuvo su origen en una “mala gestión” del estiércol en una granja de pollos en La Torre de l’Espanyol. El responsable de la explotación apiló la gallinaza en una zona que no correspondía y esta entró en auto-combustión por el viento y el calor, según ha explicado el jefe de los agentes rurales en las Tierras del Ebro, Miquel Àngel García.