La provincia noroccidental de Idlib en Siria es desde hace tiempo el foco principal de los ataques de las fuerzas del presidente Bachar al Asad, pero las últimas 48 horas han sido especialmente cruentas

Según informa el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los últimos bombardeos han golpeado escuelas y hospitales. Docenas de civiles han muerto, entre ellos niños.

Cerca de un millón de personas han abandonado sus hogares en busca de un lugar seguro ante la ofensiva sin descanso del régimen sirio, apoyado siempre por las fuerzas rusas.

Del lado de los rebeldes, Turquía, que bombardeaba también posiciones del régimen tras la muerte de dos de sus soldados en Idlib. Ankara exige a Al Asad que retire sus tropas tras los puestos de observación turcos antes del fin de semana, o habrá consecuencias: “No daremos ni el más mínimo paso atrás en Idlib”, avisaba el presidente Recep Tayyip Erdogan. “Empujaremos al régimen fuera de las fronteras que hemos designado, y aseguraremos el retorno de la gente a sus hogares”.

Los puestos de observación de Erdogan forman parte del acuerdo de Sochi de 2018, en el que se acordó una zona de desescalada, cerca de la frontera con Turquía. Los acuerdos no han impedido no obstante que Al Asad y sus aliados rusos hayan seguido avanzando.