El Programa Mundial de Alimentos ha tenido que suspender la entrega de raciones de comida para 47.500 personas en el sur de Idlib, en Siria, por el deterioro de la situación de seguridad.

Más de 152.000 personas han tenido que desplazarse por los bombardeos en la zona, el último bastión de grupos opositores y grupos yihadistas.

“El Programa Mundial de Alimentos y la ONU llaman a todas las partes a proteger a los civiles a toda costa y a respetar sus obligaciones bajo la ley humanitaria internacional y de derechos humanos. La ONU pide a todas las partes que vuelvan a comprometerse con el alto al fuego acordado entre Turquía y Rusia en septiembre de 2018”.

A pesar de las dificultades, el PMA asiste a más de 3 millones de sirios cada mes.