Al menos 59 civiles murieron y más de 100 mujeres, niños y hombres resultaron heridos, muchos de ellos de gravedad, cuando una sucesión de ataques aéreos mortales impactó en múltiples lugares en el sur de Idlib, según datos ofrecidos por el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria,  Mark Cutts.

El peor ataque fue en un mercado público popular en Ma’arat al-Nu’man este martes, que dejó al menos 39 muertos, incluidas ocho mujeres y cinco niños. Esta cifra probablemente aumentará a medida que se descubran más cuerpos.

No hay nada que pueda justificar tales ataques contra civiles e infraestructura civil. Tales ataques deben detenerse inmediatamente. Hay tres millones de civiles en el área de Idlib que permanecen atrapados y no tienen a dónde ir. Más de un millón de ellos son niños. Estas personas deben ser protegidas. El mundo no puede darles la espalda, aseguró Cutts.

El coordinador de la ONU pidió a las partes en conflicto que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, que adopten todas las medidas necesarias para proteger a los civiles de los daños y que protejan y faciliten la labor de todos los trabajadores humanitarios.

El observatorio Sirio de Derechos Humanos y Defensa Civil Siria han responsabilizado a la aviación rusa de los bombardeos. Tras esas acusaciones, el Ministerio de Defensa de Rusia ha negado en un comunicado haber llevado a cabo una operación en esa zona del país árabe, donde opera en apoyo al Ejército del presidente Bashar al Asad.

Desde finales de abril, las tropas gubernamentales y rusas han estado golpeando las áreas con presencia de grupos armados opositores en Idlib y otras provincias del noroeste de Siria, a pesar del pacto sellado en otoño de 2018 por Rusia y Turquía