En el noroeste de Siria, los bombardeos de las últimas semanas han obligado a cerrar 14 centros médicos y dos hospitales. Se ha tenido que suspender la vacunación de niños y servicios de maternidad y de diálisis.

Otros 42 centros médicos en el sur y el este de Idlib pueden tener que cerrar también si continúan los combates. La falta de medicinas y de personal sanitario pueden agravar aún más la situación, dejando a cientos de miles de personas sin atención médica básica.

Según la OMS, 130.000 personas han tenido que desplazarse por los combates. Para algunas es la tercera vez que han tenido que huir en los nueve años de conflicto en Siria.