Los peores miedos sobre Idlib se están haciendo realidad

– “Cuando les informé en septiembre, dije que una operación militar podría resultar en la peor tragedia humanitaria del siglo XXI. A pesar de esta advertencia, nuestros peores miedos ahora se están haciendo realidad”, ha asegurado el coordinador de la ONU para la ayuda de emergencia, Mark Lowcock.

Lowcock se refería así a la intensificación de los combates sobre la provincia de Idlib debido a la ofensiva del Gobierno sirio y sus aliados, entre los que se encuentra Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad.

En esta zona, uno de los últimos bastiones rebeldes, viven tres millones de personas. Además de los 180.000 desplazados, otros 80.000, dijo Lowcock, están simplemente a la intemperie o refugiándose bajo árboles.

Al menos tres campamentos de desplazados internos fueron atacados provocando la muerte de más de un centenar de civiles y heridas a otro número indeterminado. Además, 17 escuelas fueron dañadas y destruidas, con más de 400.000 incapaces de rendir exámenes importantes.

“La respuesta humanitaria de la ONU se vería abrumada si se produce una incursión militar completa”, destacó Lowcock.

Las agencias humanitarias han repartido comida para 100.000 personas y tiendas para 25.000, pero la incursión militar a la que se refería el coordinador humanitario está sobrepasando su capacidad de respuesta.

Lo más preocupante, aseguró, es que, desde finales de abril, al menos 18 centros médicos han sido dañados o destruidos por bombardeos. Añadió que no puede decir quién los está atacando, pero aseguró que algunos bombardeos están “claramente organizados por gente con acceso a armas sofisticadas, incluyendo aviación moderna y las llamadas armas inteligentes o de precisión”.

Lowcock recordó que el propio Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2286 para asegurar que los hospitales no sean bombardeados. Momento en el que reflexionó: “¿Para qué sirven las resoluciones del Consejo de Seguridad si después los Estados no las cumplen? Es una pregunta muy buena, pero yo no la puedo responder”.