La ONG Save the Children, informa a través de un comunicado que en el noroeste del país miles de niños están regresando a sus hogares destruidos con sus familias por temor a la propagación de la epidemia del COVID-19 en los campos de refugiados.

Desde el comienzo del alto el fuego el 5 de marzo de este año, más de 200.000 personas -al menos la mitad son niños- han abandonado los campamentos superpoblados, trasladándose a otros lugares precarios o regresando a sus casas bombardeadas, que habían abandonado anteriormente a causa del conflicto.

Tal como explica la ONG, las familias declararon que habían tenido que tomar una decisión extremadamente difícil: elegir entre permanecer en los campos de refugiados sin estar preparados para hacer frente al posible aumento de casos de coronavirus o arriesgarse a volver a sus hogares destruidos por las bombas que están cerca de la línea de conflicto.

En las últimas semanas, de hecho, se ha registrado una nueva oleada de violencia al sur de Idlib que ha obligado a cientos de estas familias a hacer las maletas y abandonar sus hogares.