El Ministerio de Defensa de Rusia ha anulado la evacuación temporal prevista para este miércoles del poblado de Niónoksa, en el noroeste de Rusia, junto al cual el pasado día 8 explotó un misil de crucero de propulsión nuclear, según han notificado las autoridades locales.

Sin embargo, la población parece no fiarse de las autoridades y del secretismo que ha envuelto al accidente, hasta que se conozca la naturaleza del escape y las sustancias que pudieron ser vertidas en la atmósfera.
Según informan medios locales, los habitantes se están abasteciendo masivamente de pastillas de yodo, utilizadas habitualmente para reducir los efectos de la exposición a la radiación.
Por su parte, las autoridades locales han vuelto a lanzar un mensaje de calma y han asegurado que “la situación es tranquila, no hubo evacuaciones de gente y los niveles de radiación están dentro de la norma”, según recoge la agencia Interfax.

Los niveles de radiación en la ciudad de Severodvinsk, a unos 20 kilómetros al este de Niónoksa, aumentaron entre 4 y 16 veces tras la explosión del misil de crucero, provisto de una fuente isotópica de alimentación, indicó el martes el Servicio Meteorológico de Rusia.

Aunque los detalles del accidente y el tipo del arma no han sido desvelados, algunos medios han sugerido que se trata del misil de crucero Burevéstnik (Albatros), de propulsión nuclear.

El día del accidente las autoridades de Severodvinsk admitieron un aumento de la radiación en la zona, pero subrayaron que fue temporal.