Los representantes de una treintena de países reunidos este viernes en París han alertado del riesgo que supone la actual parálisis del proceso. Un encuentro celebrado en ausencia de los protagonistas del conflicto con el que el Gobierno francés intenta volver a poner el proceso de paz en la agenda internacional.

Ayrault“Nuestro objetivo es reunir todos los esfuerzos en un paquete global de incentivos y garantías que se presentará a los israelíes y los palestinos en una conferencia internacional que tendrá lugar antes del final del año”, explicaba el ministro de Exteriores francés, Jean- Marc Ayrault.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha defendido el papel de la comunidad internacional para relanzar un proceso que, a día de hoy, da por muerto. “Todavía nos referimos al proceso de paz de Oriente Próximo pero en realidad en este momento no existe. Por eso, el papel y el deber de la comunidad internacional y en especial de la Unión Europea es volver a crear las condiciones necesarias para reiniciar el proceso”, declaraba.

En el comunicado final, los líderes reunidos en la capital francesa han confesado estar “alarmados” por la situación sobre el terreno, destacando la persistencia de los actos de violencia y de la política de colonización de Israel.

Por su parte, el Gobierno israelí ha expresado su escepticismo sobre la cumbre de París. La prensa anunciaba ya antes de su inicio, un fracaso. David Keyes, portavoz del primer ministro israelí, declaraba que “La paz vendrá cuando nuestros vecinos palestinos se sienten con nosotros para hablar de todos los temas difíciles”.

Tampoco se ve mucho entusiasmo en los territorios palestinos. Pocos creen que la cita en París logre lo que no se ha conseguido en décadas de negociaciones al más alto nivel.