El Consejo de Seguridad celebró el viernes una reunión de emergencia a solicitud de los Estados árabes para evaluar los graves acontecimientos de violencia que tienen lugar en los territorios palestinos ocupados y en Jerusalén Oriental.

Al presentar un informe, el subsecretario de Naciones Unidas para Asuntos Políticos, Tayé-Brook Zerihoun, condenó el ataque perpetrado este viernes por un grupo palestino al incendiar la Tumba de José en Nablus, Cisjordania, y advirtió sobre las graves consecuencias de convertir el conflicto en uno de carácter religioso.
“Al igual que otros incidentes mortales de las semanas recientes, el Secretario General condena enérgicamente este acto reprobable y solicita que los responsables sean juzgados. También da la bienvenida a la respuesta del presidente Abbas y su anuncio de que los hechos serán investigados”, dijo Zerihoun.

Desde hace siglos la tumba de José es venerada por cristianos, judíos y musulmanes.

El subsecretario general informó al Consejo que desde el 1 de octubre, la violencia ha provocado la muerte de siete israelíes y 32 palestinos, además de que 124 israelíes y 1.118 palestinos han resultado heridos.
Zerihoun insistió en que la actual crisis no se puede resolver a través de medidas de seguridad, como la demolición de las casas de los acusados de hacer actos terroristas.
Subrayó que la ocupación israelí y las cada vez menores perspectivas de un Estado palestino han contribuido a exacerbar la situación.

Durante la sesión del Consejo se escucharon las recriminaciones mutuas de los diplomáticos de Palestina e Israel.
El nuevo embajador israelí, Danny Danon, al hablar a la prensa acreditada, responsabilizó al gobierno palestino de incitar a la violencia y criticó la falta de respuesta del Presidente Abbas a las solicitudes realizadas por el Primer Ministro Netanyahu de reunirse para reanudar las conversaciones de paz.
El observador permanente palestino, Riyad Mansour, por su parte, pidió la intervención del Consejo para poner fin a la agresión contra el pueblo indefenso palestino y a sus lugares sagrados, y señaló que Israel, la potencia ocupante, debe asumir la responsabilidad por las violaciones del derecho internacional y humanitario que comete a diario.