Al ir a escribir este artículo me he tropezado con el siguiente titular de El Confidencial (19 de febrero): “Industria y Educación lanzan un programa para impulsar el emprendimiento juvenil”(*1).

Hay un dato que llama la atención en España, la edad media del emprendedor está alrededor de los 40 años. ¿Qué ha pasado con ese joven que ha finalizado sus estudios y que espera en el mejor de los casos (de media) unos 20 años para emprender?

Álvaro-VioqueAventuro que ha estado en muchos casos como empleado por cuenta ajena, los primeros años como becario o haciendo trabajos basura y que nada tienen que ver con su preparación… ¿o sí?, y el resto del tiempo en este siglo XXI sometido al bullying de la precariedad de su contrato. Cuando llegados los 40 años se da cuenta que su vida es esperar a que no le den la noticia de que no le renuevan el contrato o peor, se la dan, por fin se decide: ”Ya no más jefes”, se lía la manta a la cabeza y emprende.

El origen de ese emprendimiento muchas de las veces no está en una visión, ni en el entusiasmo, ni en la pasión. Está en la constatación de que el engranaje mental que se ha construido desde los 3 hasta cuanto menos los 16 años se ha forjado en parte bajo un sistema educativo que premia el orden y no el caos, la certeza y no la incertidumbre, el saber y no el saber hacer, el servilismo y no el reto y así hasta el infinito. Como cerraba la secuencia de créditos de apertura de la serie Expediente X:” la verdad está ahí fuera”, y esa verdad es desordenada, cambiante hasta la exasperación, exponencial, digital, conectada, abstracta, emocional, inestable y llena de oportunidades para emprender….si te preparan para ello.

 

Aquí es donde entra Singularity University.

En noviembre de 2013 tuve la suerte de asistir en Budapest a la primera cumbre de Singularity University en Europa. Cuesta definir la sensación al recibir toda esa avalancha de adrenalina inspiradora que produce el saber de la mano de los mejores (la NASA, Google y decenas de empresas punteras) no ya lo último y más novedoso que se puede hacer y se está haciendo gracias a la exponencialidad del desarrollo tecnológico, sino lo que va a venir, lo que se va a poder hacer en el futuro próximo (en el año 2020 se estima que la capacidad de proceso de un smartphone será similar a la del cerebro humano). Debe de ser similar, supongo, a lo que uno siente cuando se anticipa a un tsunami, pero no para huir de él sino para poder subirse en la ola y, una vez sobre ésta, emprender en un mundo caótico, ambiguo, incierto y retador. Un emprendimiento que nace, esta vez sí, de la pasión, de una visión de grandes oportunidades al alcance de aquellos que tengan el inmenso lujo de poder acceder a semejante evento.

 

Y aquí es donde entra en juego la educación.

En Sevilla, se celebra la próxima cumbre de Singularity University, y ¡¡van a poder asistir los estudiantes!! Más de 500, de bachillerato y universitarios, y con unas condiciones extremadamente ventajosas.

A la cumbre de Budapest asistieron de la mano del Colegio de San Francisco de Paula, a cuyo frente está Luis Rey (el artífice de este milagro que empieza el jueves 12 de marzo, de este plan Marshall del s. XXI para Sevilla, para Andalucía, para España), cinco estudiantes de bachillerato de dicho colegio. Uno de ellos, en el plazo de un año y medio, a la vez que estudia en la universidad, ha creado ya varias empresas ¿Con 40 años? ¡No, con 21! ¿Por miedo, por frustración, por desencanto? Tampoco. Con una ilusión que se disparó en Budapest, a miles de kilómetros de Sevilla, donde tuvo la oportunidad de hablar con el creador del Google car, pudo experimentar con las Google glasses y, lo más importante, escuchó directamente de sus protagonistas como el fruto de sus emprendimientos beneficiaba a 109 millones de personas. Inceptemos en nuestros alumnos la semilla del emprendimiento, de la anticipación, sin necesidad de ir a Budapest, mucho más cerca, en Sevilla.

¡Nos vemos en el Teatro de la Maestranza!

¡Singularity University nos espera!

Hasta el 12 de marzo.

 

Álvaro Vioque | @AlvaroVioqueG

Colaborador académico de ESADE, Socio de Aonia Nueva Educación

 

PS: No me olvido de Einstein, quien ya decía en 1948 que: “En realidad es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan estrangulado ya la sagrada curiosidad de la investigación, pues, aparte de estímulo, esta delicada planta necesita sobre todo de libertad; sin ésta se marchita indefectiblemente. Es grave error creer que la ilusión de mirar y buscar puede fomentarse a golpe de coacción y sentido del deber.” (*2)

 (1*) http://www.elconfidencial.com/espana/2015-02-19/educacion-e-industria-lanzan-un-programa-para-impulsar-el-emprendimiento-juvenil_714311/
 (2*) A. Einstein, Notas autobiográficas, Madrid, Alianza, 1984, págs. 21-22.