Un informe realizado por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC) sostiene que las políticas de protección social pueden desempeñar un papel crucial en la lucha contra el trabajo infantil, que en la actualidad afecta a unos 215 millones de niños en el mundo.

El “Informe sobre Trabajo Infantil: Vulnerabilidad económica, protección y la lucha contra el trabajo infantil”, un nuevo informe que analiza los resultados de varios estudios sobre cómo los diferentes tipos de medidas de protección social pueden contribuir con la lucha contra el trabajo infantil. Estas incluyen medidas tales como los mecanismos de transferencias en efectivo, la protección social de la salud y la seguridad de los ingresos para las personas mayores.

trabajo-infantilPor ejemplo, el informe señala que el programa de transferencias en efectivo Bolsa Familia – que deposita a las familias una cierta cantidad de dinero a condición de que sus hijos vayan a la escuela – permitió una disminución del trabajo infantil tantos en zonas rurales como en zonas urbanas.

En Camboya, el trabajo infantil disminuyó en diez por ciento después de la introducción de un programa de becas en el marco del Proyecto de apoyo al sector de la educación.

El informe, el primero de una serie sobre trabajo infantil, cita un estudio realizado en Guatemala que muestra que los niños de los hogares donde al menos un miembro se beneficia de la cobertura de seguro de salud tienen cerca de 4,5 por ciento menos probabilidades de trabajar.

La pensión de ancianidad es otro de los factores analizados por los autores. En Botsuana, Malawi, Namibia, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabwe, por ejemplo, entre 50 y 60 por ciento de los huérfanos vive con sus abuelos. En estos hogares, el grado de seguridad del ingreso durante la vejez desempeña un papel importante para limitar el trabajo infantil.

“Este informe contribuye a comprender mejor las vulnerabilidades económicas y sociales subyacentes que generan el trabajo infantil”, declaró Constance Thomas, Directora del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC). “Demuestra claramente que invertir en la protección social a través de los pisos de protección social definidos a nivel nacional es una parte fundamental de la respuesta en la lucha contra el trabajo infantil, que incluye además el acceso a empleos decentes para los adultos y a la educación para los niños”.

Según las estimaciones de la OIT, más de 5.000 millones de personas – cerca de 75 por ciento de la población mundial – no tiene un acceso efectivo a la protección social integral.

El informe plantea que la extensión de la protección social, en conformidad con la Recomendación de la OIT relativa a los pisos de protección social adoptada hace menos de un año, debería formar parte esencial de las estrategias nacionales dirigidas a combatir el trabajo infantil. Los pisos de protección social nacionales deberían incluir al menos un nivel básico de seguridad del ingreso a lo largo de toda la vida, así como el acceso a los servicios esenciales de salud.

Los autores recomiendan también introducir medidas específicamente dirigidas al trabajo infantil en los sistemas de seguridad social, fortalecer las capacidades y los marcos legislativos nacionales, así como alcanzar los grupos vulnerables como los niños que viven con el VIH, los niños migrantes, los niños provenientes de minorías étnicas marginadas, los grupos indígenas y otros grupos excluidos a nivel económico y social.

(fuente y foto: OIT)