La medida afecta en particular a tres campamentos al noroeste de Tanzania, por un total  de cerca de 320.000 refugiados.

El PMA proporciona a estas personas, originarias principalmente de Burundi y la República Democrática del Congo, cinco productos: harina de maíz, legumbres, cereal, aceite vegetal y sal.

Debido a la escasez de financiamiento se tuvieron que reducir las cantidades de estos alimentos, que ahora alcanzarán solo el 62% de las 2.100 kilocalorías de ingesta diaria recomendada para las personas.

El representante del PMA en Tanzania, Michael Dunford, aseguró que sin una respuesta inmediata de los donantes será necesario cortar aún más las raciones, ya que las existencias de alimentos se están agotando.

El corte de las raciones tiene consecuencias a largo plazo. La reducción de la ingesta de kilocalorías y la falta de apoyo nutricional puede causar a los refugiados desnutrición aguda y una mayor vulnerabilidad ante las enfermedades.
El PMA aseguró que necesita un total de 23,6 millones de dólares para mantener su ayuda en estos campamentos hasta diciembre.