A solo 35 minutos de Madrid, ofrecen un espacio de descanso y relajación sin igual. Qué mejor modo de demostrar tranquilidad que ofreciendo a los padres un lugar seguro donde sus hijos pueden correr a sus anchas por lo que ya muchos conocen como ‘El Patio más hermoso de Madrid’. Los más pequeños de la familia podrán montar en burro, en calesa, disfrutar con los talleres de manualidades de la casa de la cultura Manuel Alvar; de los monográficos Disney en la Biblioteca; de los concursos, pasacalles y verbenas de las diferentes fiestas patronales y, lo más importante, crecer en un entorno donde la comba, el yo-yó, la peonza o las chapas aún tienen cabida en el inventario habitual de los niños.

 

Chinchón es una pequeña ciudad que guarda el encanto medieval que le ha hecho ser uno de los rincones más visitados por los viajeros que se acercan a la Comunidad de Madrid y por los propios madrileños. Es una villa en constante crecimiento que ha querido guardar en su filosofía aquellos buenos recuerdos de la infancia: poder jugar en la calle sin peligros, como una gran urbanización donde todos los niños son amigos de todos, y donde los juegos educativos de toda la vida aún están de moda.

Chinchon_PatioderecreoEl particular diseño de la Plaza Mayor de Chinchón ofrece un círculo central, rodeado de terrazas con un sinfín de propuestas gastronómicas que, desde un punto más alto al lugar en el que juegan los niños, permiten una visión completa de lo que estos están haciendo en todo momento. Con una simple ojeada, los padres pueden localizar a sus hijos jugando con otros niños y haciendo sus primeras amistades. ¿Qué mejor lugar que este para dar sus primeros pasos, para conocer a otros niños, para el despertar de la sensibilidad artística y cultural de los hijos? Las sensaciones que experimenta un niño durante los primeros estadios de su vida son las que le marcarán para siempre.

En el centro urbano de Chinchón no hay espacio para grandes centros comerciales, para colas de coches, para el ruido. Todo lo contrario. Cuenta con una biblioteca-videoteca que alberga un sinfín de libros educativos y que cada fin de semana emite, al menos, una película de dibujos animados. También hay una casa de la cultura, llamada Manuel Alvar, en la que se pueden realizar talleres de manualidades como el de gigantes y cabezudos, que más tarde se exhibirán en las fiestas patronales del municipio.

Unas festividades en las que los más pequeños de la familia tienen un protagonismo especial, ya que, tanto en las de Nuestra Señora la Virgen de Gracia y San Roque como en las de Santiago Apóstol o las del Rosario, el centro de la villa acoge verbenas, pasacalles, concursos, gymkhanas, competiciones deportivas, carreras de carretones o encierros chicos, entre otras actividades, que transportan a los niños a un mundo de ilusión y diversión.

Pero el plato fuerte que traslada a los infantes a esa época medieval comentada anteriormente es el Carnaval Medieval de Chinchón, allá por Febrero, en el que se organizan actuaciones de cuentacuentos, arqueros, malabaristas, cetreros y combates simulados entre caballeros con armadura que hacen las delicias de niños… y no tan niños.

Otro de los puntos fuertes de la ciudad de cara al público infantil, y que se puede disfrutar prácticamente todo el año, son los paseos en burro o calesa por la propia Plaza Mayor de Chinchón. Una actividad relajante para los padres y divertida para los críos, que pueden decir a sus amigos que han podido montar encima de uno de los animales que, igual que en otros sitios están en peligro de extinción, en Chinchón se les mima y trata de la mejor manera posible.También, dentro de muy poco, se podrá montar en un minitren de dimensiones diseñadas exclusivamente para niños que realizará un recorrido “a toda máquina’ por parte del casco antiguo de la localidad.

En definitiva, un entorno como los de antes, en el que todo el mundo cuida del otro, con la seguridad de poder dejar a los niños en la calle tranquilamente, sin peligros ni desasosiegos, donde jugar a las chapas, a la cuerda o al pilla-pilla todavía sigue viéndose cada día en sus rincones. Un lugar para disfrutar de la vida.