La capital francesa y otras ciudades francesas han sufrido un importante repunte en el número de casos de la COVID-19.

El Gobierno del país ha confirmado este lunes que la capital francesa cerrará todos los bares a partir del martes, siguiendo las medidas ya aplicadas en la ciudad de Marsella, que cerró bares y restaurantes el 26 de septiembre en un esfuerzo por combatir la propagación del virus.

Los restaurantes y bistros de París podrán permanecer abiertos si ponen en marcha nuevas medidas sanitarias, que incluyen el registro de los datos de contacto de los clientes y el cierre a las 22 horas.

Se cerrarán las piscinas, excepto para los menores y se establecerán límites máximos de asistencia en los centros comerciales, una persona por cada cuatro metros cuadrados.

La ciudad ya estaba en alerta reforzada con restricciones de horarios y el cierre de locales deportivos como gimnasios.