Nace, por voluntad del Papa Francisco, el Fondo Jesús Divino Trabajador, un proyecto para la diócesis de Roma de apoyo a los afectados por la crisis económica debido a la pandemia de coronavirus.

La iniciativa se ha dado a conocer en una carta escrita por el Santo Padre al cardenal Angelo De Donatis, vicario general para la diócesis de Roma, publicada el 9 de junio de 2020 por el propio Vicariato de Roma.

“Como Obispo de Roma he decidido establecer en la diócesis el Fondo ‘Jesús Divino Trabajador’, para recordar la dignidad del trabajo, con una asignación inicial de un millón de euros a nuestra Caritas diocesana”, indica el Pontífice en su misiva.

El Fondo, que será presentado a la prensa el viernes 12 de junio, se trata pues de una iniciativa dirigida a quienes “corren el riesgo de quedar excluidos de la protección institucional y necesitan una ayuda que los acompañe, hasta que puedan volver a caminar autónomamente”.

Este proyecto es un signo “capaz de instar a todas las personas de buena voluntad a que ofrezcan un gesto concreto de inclusión, especialmente para aquellos que buscan consuelo, esperanza y reconocimiento de sus derechos”, describe el Obispo de Roma, quien apela especialmente a los sacerdotes para que sean “los primeros en contribuir al Fondo” y se conviertan en “partidarios entusiastas de la compartición en sus comunidades”.

Sectores más afectados

En la carta dirigida al vicario general de Roma, el pensamiento del Santo Padre se dirige “al gran número de trabajadores jornaleros y ocasionales, a los que tienen contratos a tiempo determinado no renovados, a los pagados por hora, a los practicantes, a los trabajadores domésticos, a los pequeños empresarios, a los trabajadores autónomos, especialmente a los de los sectores más afectados y a sus industrias conexas”, también a tantos padres y madres “que se esfuerzan por poner la mesa para sus hijos y garantizarles el mínimo necesario”.

“Me gusta pensar”, escribe el Papa Francisco, “que podría convertirse en la ocasión de una verdadera y propia alianza para Roma en la que cada uno por su parte, se sienta protagonistas del renacimiento de nuestra comunidad después de la crisis”.

De este modo, el Pontífice invita a todas las instituciones y a todos los ciudadanos de la capital italiana a “compartir generosamente lo que tienen a su disposición en este tiempo tan extraordinario y tan cargado de necesidades”. Así se ha dirigido “al buen corazón” de todos los romanos, exhortándoles a “considerar que en este momento no basta con compartir sólo lo superfluo”.