Desde hace tres meses, toda la producción de las populares barras de 50 gramos se producen con envoltorios elaborados a base de celulosa

La creciente generación de basura a escala mundial es alarmante. Organizaciones globales como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirman que, para el año 2050, habría más plástico que peces en los mares y, según esta entidad, se estima que unos 13 millones de toneladas de basura plástica fueron vertidas al océano en el último año.

Según la Fundación Aquae, con datos del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo, Greenpeace y WWF, España es el segundo país europeo que más plásticos vierte al Mediterráneo, en concreto, unas 126 toneladas. La industria alimentaria es una de las grandes responsables de este problema, por lo que las soluciones deben comenzar desde dicho sector.

En este contexto, Pacari, empresa chocolatera de Ecuador y productora del chocolate con más reconocimientos del mundo, ha querido dar respuesta a esta problemática. La compañía ha iniciado una transición gradual para cambiar su sistema de envoltorios, con el objetivo de mostrar a la industria alimentaria que es viable romper con los modelos de envoltorios actuales.

Carla Barbotó, presidenta de Pacari y responsable de implementar los principios de sostenibilidad en la compañía, reconoce la incidencia del sector alimentario en la generación de desechos plásticos. Para Barbotó, envolver es crucial para garantizar la calidad del producto, pero la responsabilidad medioambiental no acaba cuando el envoltorio llega al consumidor final.

Nuestra responsabilidad con el planeta incentivó la transición progresiva para reemplazar los materiales que recubren nuestros productos para eliminar la generación de plástico, paso obligatorio para una empresa con los valores que representamos”, explica Barbotó respecto a la más reciente innovación de Pacari.

Envolver de forma responsable con el medioambiente es un reto y a la vez una oportunidad para Pacari. Desde hace tres meses, toda la producción de las populares barras de 50 g de Pacari se realiza con envoltorios biodegradables elaborados a base de celulosa vegetal, que reemplaza el 100% del plástico. Este material natural tiene la propiedad de desintegrarse en 180 días, sin contaminar el medioambiente. 

Para Pacari, promover una relación equilibrada con el medioambiente es inherente al significado de la compañía, cuyo nombre significa “naturaleza” en quechua. Carla Barbotó mira de forma holística la relación entre empresa, sociedad y medioambiente y considera que la innovación industrial es parte de un proceso que tiene como propósito final motivar cambios en la cultura del consumo.

Pacari ha dado el primer paso al reemplazar el plástico con un material natural biodegradable. El siguiente paso será dar ejemplo e incentivar el consumo responsable, para que toda la industria afronte este cambio positivamente y mostrar que es posible, enfatiza la cofundadora de Pacari, quien señala que el consumo responsable comienza desde el núcleo familiar.

Al hacernos cargo de nuestra basura desde casa y enseñar a nuestros hijos otras formas de procesar la basura, estamos ayudando de forma exponencial al planeta”, afirma Barbotó, quien resalta que el compostaje doméstico contribuye a la generación de plantas que purifican el aire, al tiempo que disminuyen drásticamente los niveles de emisiones del transporte, contaminación y uso del suelo que conlleva el manejo tradicional de la basura.

La producción de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años. Con el objetivo de contrarrestar sus efectos en el medio ambiente, La Unión Europea aprobó en marzo una normativa que prohibirá a partir de 2021 los artículos de plástico de usar y tirar más comunes. Hasta que este tipo de medidas se pongan en marcha y puedan influir de forma más generalizada en la industria, Pacari de forma voluntaria ha logrado fomentar transformaciones de gran impacto que no se limitan al proceso industrial, sino que apuntan a una transformación integral.

Al pensar en nuestros hijos, debemos preguntarnos ¿qué queremos dejarles? ¿Acaso un millón de dólares o la posibilidad de que puedan caminar por un parque? Esa es la mejor forma de incidir en la industria: pensar en el futuro y proyectar todas nuestras acciones de forma más amigable con nuestro planeta”, concluye Carla Barbotó, para quien 180 días no es lo mismo que 180 años, un paso que busca inspirar al sector alimentario para desacelerar el proceso de contaminación del planeta.