por Fernando Seco

 

– Vamos a suponer que contaremos con un gobierno estable surgido de las pasadas elecciones que siga la senda de las reformas económicas y administrativas iniciada en la anterior legislatura. En Andalucía gozamos de esa estabilidad con un gobierno del Partido Socialista apoyado por Ciudadanos. Uno tiende a pensar que la estabilidad social y económica de un país o una comunidad están en el partido de turno que gobierne. Pero eso es sólo un destello de la verdad con mayúsculas. El verdadero sustento de la sociedad está en la familia y en el empresario. Y la actividad política de los gobiernos puede entorpecer el desarrollo de la actividad empresarial y familiar o impulsarla. Aquí está el secreto.

Fernando-SecoCuando un partido político quiere gobernar para sí mismo, lo que hace es empezar a construir leyes y más leyes que obliguen a los ciudadanos a actuar de una forma predeterminada y cuyos resultados son bastante inciertos, por no decir que serán irrisorios. Al menos así sucede en Andalucía, donde históricamente nuestros niveles de paro -en el entorno del millón de personas- son tan elevados como en Palestina, por encima del 30 por ciento. Y es que el grado de ocupación de una sociedad es un índice bastante certero del grado de libertad económica y desarrollo social. A más paro menos libertad económica y desarrollo social con la consiguiente desigualdad. Sin embargo, cuando ese mismo partido quiere gobernar pensando en el desarrollo de las personas hará las leyes precisas y con suficiente holgura para que el impulso libre de empresarios y familias dinamice la actividad económica y social. Es la diferencia entre conducir por una carretera de un carril con múltiples señalizaciones frente a una autopista de varios carriles con las mínimas señalizaciones de seguridad. Es el engaño del palo y la zanahoria para tirar del burro, frente al impulso del caballo pura sangre de las carreras.

Este punto de partida es esencial tenerlo meridianamente claro en cualquier estrategia de futuro que quiera tener algún resultado. Con los recursos naturales y humanos con los que cuenta Andalucía no deberíamos de estar en el furgón de cola español. Los empresarios que contribuimos a crear actividad económica y empleo sentimos la responsabilidad de ayudar a resolver los principales escollos que impiden el despegue de nuestra tierra.

Pero es necesario cambiar de estrategia; reconocer y aprender de los errores pasados;  actualizar las cosas que se han hecho bien; estar actualizándose constantemente para no dejar pasar los trenes de las oportunidades; apostar por las nuevas generaciones de empresarios y gobernantes que tenemos otros modos de trabajar, de proponer mejoras y de mirar el largo plazo para ir consiguiendo metas en el medio plazo. Las estrategias cortoplacistas que tanto gustan a los políticos de vieja escuela son luces de bengala: brillan un momento pero luego te quedas con el palito chamuscado en la mano.

Si queremos decididamente crear empleo estable y de calidad, deberían de confluir en una misma dirección estrategias políticas y empresariales -con la complicidad de otros agentes sociales- que incidan en la innovación empresarial y en una educación de mayor cualidad. Pero sin condenarlas a circular por una carretera comarcal, sino por una autopista. Y para eso hay que tener un poquito de humildad, desprenderse de prejuicios o analizar estos para chequear su autenticidad o error, buscar verdaderamente y con datos científicos las mejores medidas educativas y de innovación que obtengan resultados. Por suerte, hay muchas experiencias en estas materias que se han acometido en otros países y podemos aplicarlas en nuestra comunidad o rechazarlas si no han tenido éxito.  Y por suerte también, creo que coincidimos todos en que la cultura de la innovación empresarial y una mejor capacitación educativa son las herramientas necesarias para crear empleo. Y, como consecuencia, el camino del éxito para alcanzar un estado del bienestar pleno.

Fernando Seco

Presidente de CESUR, Círculo de Empresarios del Sur de España