Lo sé, nada más que por el nombre ¡esto tiene que ser bueno! así es… Todo lo relacionado con el finde despierta espontáneamente nuestra simpatía, es sinónimo de relax, de alegría, de disfrute, de recarga física y emocional, de compatir tiempo con tu familia, tu pareja, tus amigos y dar lugar a esos momentos que hacen vibrar… Por eso,  el método SÁ-BA-DO es tan genial, te cae bien de entrada, te hace conectar con tu niño interior porque te enseña que el SAber es la BAse del DOminio.

Tiempo y curiosidad: cimientos de la humanidad

La mitología romana relaciona al sábado con el día de Saturno, dios itálico de la siembra, la cosecha, los recursos y el tiempo. No es de extrañar que el hallazgo del método SÁ-BA-DO sea que SAber es la BAse del DOminio porque la verdadera sabiduría, la real, aquella que engloba los apellidos de emocional, intelectual y humana es la hermana de la curiosidad (lo que requiere una siembra previa) y del tiempo (lo que supone paciencia).

La sabiduría necesita un conocimiento vivencial porque uno se da cuenta de que sabe de verdad, no cuando consigue recitar de memoria la teoría, sino cuando materializa la práctica, la impregna con su propia subjetividad y la importa a su interior dándole, por tanto, el título de experiencia importante (entendiendo por ella como aquella vivencia que aporta valor a tu interior) ése es el SAber que se puede considerar como la BAse del DOminio: el que se interioriza, el que se disfruta, el que te hace crear tu propia ruta, el que te otorga seguridad…

¡Me siento seguro!

¿Recuerdas ese eslogan del famoso anuncio de seguros que canturreaba Iker Casillas?  ese “¡me siento seguro! es uno de los regalos del método SÁ-BA-DO porque esa seguridad es fruto del dominio personal (lo que requiere gestión emocional y nutrición mental). El dominio personal es un arte que se va practicando y disfrutando a lo largo de la vida porque, como las personas no somos perfectas, éste singular arte tampoco lo es, pero su práctica te ayuda a deshacerte del estrés, a conocerte del derecho y del revés, a entonar un convencido: “¡YES!” (Yo Estoy Satisfecho). Y, ¿cuándo dominamos? Cuando experimentamos, cuando damos la mano a la curiosidad, compañera indispensable de la sabiduría vivencial, ése es el domino que nos otorga seguridad.

Dominio humano

No se trata de un dominio egoísta, tirano o restrictivo, porque el método SÁ-BA-DO no te anima a dominar a los demás, sino a dominarte a ti mismo; el método SÁ-BA-DO fomenta el dominio personal, el propio (no el ajeno) consiguiendo que la riqueza humana -consecuencia de la nutrición mental y emocional- no tenga freno. Y está claro que para dominarse hay que conocerse, hay que saber, ¡solo así consigues crecer! Cuando buceas en tus entrañas es cuando logras conectar con lo que de verdad importa y te conviertes en un ser humano (no tan solo individuo) que, de verdad, aporta.

Ya lo sabes, no importa el día de la semana en el que te encuentres, el método SÁ-BA-DO siempre será un efectivo puente que te ayudará a cruzar allí donde quieres llegar (e, importante, en el trayecto ¡te hará disfrutar!).

María Graciani | Escritora, conferenciante, periodista

@m_graciani

Artículo incluido en el número de diciembre de la revista Agenda de la Empresa