La perspectiva de una conflagración regional es “aterradora”, según responsables políticos de Naciones Unidas, que han pedido “medidas audaces” al Consejo de Seguridad para reconducir la situación y poder entregar ayuda humanitaria

El enviado especial de la ONU para Yemen destacó este lunes ante el Consejo de Seguridad que no hay tiempo que perder para llevar adelante con “determinación” objetivo de alcanzar una solución política que sirva para finalizar el conflicto en ese país árabe. Martin Griffiths hizo esa declaración tras los acontecimientos sucedidos este fin de semana en la región: el ataque a una refinería de propiedad estatal en Arabia Saudita, y los enfrentamientos en el sur del país.

En relación con el asalto a las dependencias de la planta de procesamiento de petróleo de ARAMCO, propiedad del Estado de Arabia Saudita, Griffiths resaltó que conlleva “consecuencias mucho más allá de la región” y comporta el riesgo de arrastrar a Yemen a una conflagración regional.

“Esto es francamente aterrador, y es una eventualidad que se presenta totalmente en contra de las muchas y detalladas conversaciones que he mantenido durante las últimas semanas en favor de una serie de medidas que deben adoptar las partes para distender” la situación, resaltó.

Aunque indicó que no está totalmente claro a quien corresponde la autoría del ataque, destacó que la reivindicación por parte de los rebeldes hutíes es suficientemente negativa.

Griffiths señaló que “es una señal inequívoca de que Yemen parece alejarse aún más de la paz que todos buscamos. Cada día que continúa la guerra, se produce una mayor amenaza para la estabilidad regional. Necesitamos tomar medidas audaces”.

Según las informaciones que maneja Griffiths, la ciudad de Adén continúa bajo el control del movimiento secesionista Consejo de Transición del Sur mientras en la localidad vecina de Abiyán, sus fuerzas se enfrentan a las del gobierno yemení. Además, la situación de Shabwa se encuentra en “un punto muerto” y fuerzas ubicadas en otros sectores se han movilizado para apoyar a sus respectivos bandos.

Sin embargo, manifestó sentirse alentado por las llamadas a la paz realizadas por otros grupos en las provincias del sur, que no quieren que se repitan o propaguen los hechos sucedidos en Adén.

La ayuda humanitaria de mal en peor

Por su parte, el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, se sumó a la condena del ataque a la refinería estatal de Arabia Saudita y resaltó los numerosos incidentes acontecidos durante el último mes y que finalizaron con un buen número de víctimas civiles.

“Observamos un patrón constante de ataques en Yemen que matan y lesionan a civiles o dañan infraestructuras civiles críticas. Un alto el fuego a nivel nacional, como he defendido durante mucho tiempo, reduciría en este momento la exposición de la gente a los daños”, resaltó.

Además, denunció que, pese a las recientes y reiteradas llamadas a un acceso sin trabas para la distribución de ayuda humanitaria, el entorno en que operan los organismos de ayuda quizás nunca haya sido peor.

“Durante los meses de junio y julio, las agencias humanitarias reportaron 300 casos que dificultaron la ayuda humanitaria. Casi el 90% de ellos se debieron a impedimentos burocráticos y otros tipos de injerencias”, acusó.