Foto: UNICEF/Kent Page

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Cerca de 7.400 recién nacidos mueren diariamente en el sureste de Asia pese a que dos terceras partes de ellos podrían salvarse con medidas efectivas y poco costosas, ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este contexto, el director regional de la OMS, Poonam Khetrapal Sing, llamó a los gobiernos de la zona a actuar con celeridad para evitar la muerte de 1,8 millones de bebés cada año. “Aumentar y mejorar los cuidados médicos unos días antes y después del nacimiento puede ayudar a prevenir las complicaciones e infecciones en los recién nacidos, que son las principales causas de esos decesos”, dijo durante la firma en Delhi de un pacto para reducir ese flagelo.

El documento llama a incrementar la fuerza de trabajo sanitaria –doctores, enfermeras y, sobre todo, parteras–, ya que es demasiado baja en la región, e insta a movilizar los recursos suficientes y a desarrollar estrategias para alcanzar a las poblaciones de áreas remotas.

Los signatarios del pacto, que incluyen a UNICEF, el Banco Mundial y ONU Mujeres, entre otros organismos, se comprometieron a trabajar conjuntamente con el fin de garantizar un acceso equitativo para las madres y bebés a cuidados que pueden salvarlos.

Según la OMS, las defunciones de recién nacidos constituyen más del 50% de la tasa regional de mortalidad de menores de cinco años. El sureste asiático supone el 30% de las muertes de recién nacidos a nivel global con Bangladesh, India, Indonesia, Myanmar y Nepal a la cabeza.