“Siempre intento que se me entienda tanto como sea posible y, si no lo consigo, considero que es culpa mía”. (D.Shostakóvich)

Entre las novedades de este 8º concierto de abono*, es de destacar el  ‘reestreno’ por la ROSS del Concierto para violonchelo y orquesta nº 2, en Sol mayor, Op.12 de Dimitri Shostakóvich, obra dedicada al gran maestro Rostropóvich, que estuvo servida por la técnica refinada y poderosa  del joven violonchelista francés Xavier Phillips, todo un descubrimiento (Rostropóvich fue uno de sus mentores),  en el que destaca el  sonido cálido y profundo  de su preciado instrumento–un Matteo Gofriller de 1710.  Phillips, heredero de la mejor tradición violonchelística francesa -pienso en André Navarra, Jean-Paul Tortelier o  Gautier Capuçon- ofreció una versión clásica de una composición de acento  contemporáneo.

Shostakóvich -como es sabido- estuvo tan vinculado a Rusia que resulta difícil pensar que su talento se desarrollara –como Stravinski o Prokofief- fuera de las fronteras de su patria,  aunque  su estilo sea claramente deudor de las enseñanzas del sinfonismo germánico, desde Beethoven hasta Mahler y Hindemith. Las ovaciones de un público entusiasta obligaron a Phillips a un merecido y esperado ‘extra’. La  velada tuvo como colofón espectacular las Danzas sinfónicas, Op.45 de Rachmáninoff, una obra que, como bien dice Martín Llade en sus siempre interesantes notas al programa, “nos recuerdan al mismísimo Debussy y nos remiten a Stravinski y Prokófiev”.

Y, naturalmente, no podía faltar en el presente curso la presencia de Leonard Bernstein –de quien Axelrod fue discípulo- y que tanto influyó, a través de la televisión y de sus numerosas publicaciones, en varias generaciones de jóvenes, en su intento de distinción entre música ‘seria’ y música popular. Su estatus como compositor es controvertido, pero  en sus mejores composiciones (West Side Story es una de ellas) puede calificarse como tal, pues sabe captar la energía, conciencia de sí mismo y sentido de la libertad que caracterizan el espíritu americano.

John Axelrod, meticuloso y detallista, cada día más compenetrado con la ROSS, puede presumir del  entusiasmo que despierta tanto en el público como en los propios músicos, lo que se evidencia en los intensos aplausos y  ovaciones que ambos – orquesta y director – reciben con espontáneo e insistente fervor.

MFR

  • Sevilla, 15 y 16 de marzo de 2018, Teatro de la Maestranza