Una nueva cepa del hongo que causó escasez de ese fruto en los años 60 del siglo pasado

El hongo fusarium oxyporum raza 4 tropical, llamado TR4 por sus siglas en inglés, llegó recientemente a una finca de la Guajira, en Colombia, y ha puesto en jaque a los países latinoamericanos productores de banano y plátano, un fruto básico en la dieta regional y, sobre todo, una fuente vital de ingresos y empleo para las familias productoras y las economías de esas naciones.

Si bien el TR4 no perjudica la salud humana, destruye la planta al entrar por la raíz y bloquear su sistema vascular, cerrando el paso de agua y nutrientes, provocando el marchitamiento.

Colombia se cuenta entre los cinco principales exportadores de banano y ese insumo es, después del café y las flores, su tercera exportación más importante. Además, hace frontera con Ecuador, el mayor exportador del fruto en el mundo. Los vecinos Costa Rica y Guatemala, también son líderes en la producción bananera. Por el momento, el hongo letal ha afectado 150 hectáreas en la Guajira.

Tras la detección del TR4, el Gobierno colombiano tomó medidas de emergencia colocando en cuarentena una extensión de 185 hectáreas y destruyendo más de 275.000 plantas de banano en la zona afectada, además de introducir disposiciones fitosanitarias estrictas. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) puso en marcha un plan de contingencia para ayudar a los países de América Latina y el Caribe a evitar la propagación del marchitamiento por fusarium, la enfermedad causada por el hongo.

De fácil propagación

La oficial de Agricultura de la Oficina Subregional para Mesoamérica de la FAO, Raixa Llauger, explicó gravedad de la situación.

“El marchitamiento por fusarium, provocado por el hongo fusarium oxyporum en su forma cubense, es una de las enfermedades más destructivas del banano en todo el mundo. Su nueva raza [cepa] TR4, ha causado grandes pérdidas en el sureste asiático, se ha extendido a África, al Medio Oriente, y recientemente llegó a una región de Colombia, la Guajira, y puede afectar negativamente la subsistencia de los medios de vida de los pequeños productores”, dijo.

 Lo más peligroso es que la enfermedad es de fácil contagio. “Puede propagarse a través de materiales vegetales y esporas, en las partículas de suelo, a través de las herramientas agrícolas, de los zapatos, de los vehículos. También el riego y el drenaje de agua, en particular de las inundaciones, juegan un papel crítico en la propagación de la enfermedad”.

El mal afecta a muchas variedades de plátano y banano, entre ellas la Cavendish, que domina el mercado mundial con el 47% de la producción, y es la más cultivada en América Latina.

El banano Cavendish empezó a sembrarse masivamente a mediados del siglo pasado, cuando la llamada enfermedad de Panamá, causada por otra cepa del mismo hongo, devastó los cultivos mundiales de las variedades producidas en ese entonces. La Cavendish es una variedad resistente a la cepa causante del mal de Panamá.

Diversificación y resiliencia

La FAO asegura que la diversificación, la salud del suelo y un mejor uso de los recursos genéticos disponibles son fundamentales para aumentar la resiliencia frente a la enfermedad en los países en desarrollo.

¿Sería entonces una opción empezar a cultivar variedades que prueben ser resistentes al TR4? Filipinas y Taiwán, por ejemplo, están plantando variedades de banano resistentes a la cepa virulenta. “Con respecto a la tolerancia y resistencia, es un campo nuevo y se está trabajando, como lo hacen Filipinas y Taiwán, pero aún no se tienen los últimos resultados”, aclaró la experta.

Llauger añadió, no obstante, que en el caso de Colombia, desde el punto de vista académico, de investigación y de manejo de estrategia, una opción podría ser introducir las variedades de banano tolerantes o resistentes que se conocen tanto en la zona con presencia de TR4 como en las áreas libres de la plaga. “Podría ser una solución a mediano o largo plazo para los sistemas de producción bananero”.

Desafortunadamente, eso no garantiza que los mercados sigan consumiéndolo, advirtió Llauger. “Porque yo puedo tener la variedad que quiera, pero quizá ese sabor de banano no es el que más me gusta, no es el que más quieren consumir. Es decir, lleva un conjunto de investigaciones introducir una nueva variedad tolerante o resistente”.

Evitar la propagación

Por la complejidad y el tiempo de este proceso, la mejor vía para combatir el marchitamiento por fusarium es evitar su propagación, ya que se trata de una enfermedad que no se puede erradicar. “Cuando la enfermedad se establece, el término categórico ’eliminar’, es complicado porque permanece viable durante décadas en el suelo, por tanto, lo que corresponde es evitar la propagación del TR4. La prevención es la forma más eficaz de combate a la enfermedad”, explicó la especialista.

Esa prevención debe incluir regulaciones apropiadas y medidas fitosanitarias. “Para evitar la propagación y trabajar en la prevención hay varias maneras: el uso de material vegetal certificado, hacer controles de cuarentena, encuestas periódicas”.

Y eso está haciendo Colombia, trabajar en la contención de la enfermedad con medidas de bioseguridad, entre otras provisiones. “Colombia ha trabajado en un plan nacional de prevención y control del TR4, que incluye vigilancia fitosanitaria, comunicación y divulgación del riesgo, medidas regulatorias, bioseguridad, plan de contingencia. También han avanzado en el diagnóstico y hoy trabajan en la investigación”, detalló Llauger.

La FAO ha llamado a no subestimar el papel de los bananos y el plátano en la alimentación e ingresos familiares en América Latina y el Caribe y ha iniciado un proyecto de emergencia para ayudar a los países a elaborar planes de acción nacionales y regionales que aumenten sus capacidades para prevenir, diagnosticar, vigilar y contener los brotes del hongo, así como para concienciar y difundir información entre las comunidades agrícolas.