Entrevista a Federico Pistono, fundador y CEO de Konoz. Autor de ‘Los robots robarán tu empleo, pero está bien: cómo sobrevivir al colapso económico y ser feliz’

 

Agenda de la Empresa: ¿Qué papel tiene la educación en el futuro de la sociedad?

Federico PistonoFederico Pistono: Creo que tiene el mismo rol que ha tenido en los últimos 20.000 años. En términos de rol, en términos de cómo pienso que tiene que cambiar especialmente, creo que la gente simultáneamente subestima y sobreestima el impacto de los conocimientos en muchas cosas, pero particularmente en la educación. Piensan que no se van a necesitar más profesores, o que no vamos a necesitar más los colegios, y ése no va a ser el caso. Creo que tanto los colegios como los profesores seguirán estando, pero que haremos cosas que ahora mismo no son ni concebibles. Por ejemplo, son bastante conocidas las capacidades del cerebro humano, por lo que ahora no podemos ni siquiera hacer un trabajo correcto de evaluación del conocimiento y la comprensión más que el conocimiento que tienen los estudiantes. Primero, hay que darse cuenta de cuál es la comprensión de cada estudiante, presentar un camino de aprendizaje personalizado y usar la tecnología para extender las habilidades cognitivas usando, por ejemplo, el feedback. No conocemos los límites de lo que pueden entender o conocer las personas y eso creo que van a cambiar drásticamente. No creo que la estructura de los colegios como lugares a los que van los estudiantes vaya a cambiar mucho, pero lo que creo que va a cambiar es la forma en la que aprendemos, en el contexto de incrementar nuestras habilidades cognitivas.

A.E.: Pero alguna gente piensa que introducir la tecnología en los colegios, por ejemplo ofrecer a los estudiantes ordenadores o iPads, puede ocasionar distracciones. ¿Qué opina de eso?

F.P.: Decían lo mismo sobre los libros. Decían que los estudiantes no escuchaban a los profesores, sino que leían, por lo que estaban distraídos… ¿Creemos que los libros son una distracción? Creo que es sólo una cuestión de cómo usar adecuadamente las tecnologías. Y en el caso de los iPads, por ejemplo, añadir tecnología a algo que no funciona no resuelve el problema. Si no tienes un buen profesor y les das a los alumnos iPads, si algo vas a conseguir es que se distraigan más. Pero eso es porque el profesor no es bueno y no sabe cómo usar los iPads, o no tienen buenos programas que reduzcan las distracciones y no las permitan. Por ejemplo, un buen programa no permite notificaciones que no pertenezcan a la aplicación, por lo que, mientras lo usas, no te distraes y no te llegan las notificaciones de WhatsApp o de Facebook, por lo que estás concentrado. De esta forma, reduce las cosas que podrías estar haciendo por las que deberías hacer.

A.E.: ¿Cree que necesitamos profesores más implicados?

F.P.: Creo, como he dicho, que la tecnología por sí misma no resuelve nada. Creo que uno de los grandes retos ahora mismo es, primero, reducir las distracciones mediante la concentración, mayormente entendiendo lo que los estudiantes entienden, porque el conocimiento y la comprensión son cosas diferentes. Puedo hacerte un listado de mil hechos pero no entenderlos, sólo memorizarlos. Eso no es comprensión. No sabes algo bien hasta que no te lo pregunte otra vez en tres, seis meses, hasta que vea que tienes un aprendizaje continuo de estas cosas, que eres capaz de conectar diferentes cosas. Estos son los retos a los que nos tenemos que enfrentar y es imposible, a no ser que tengas un tutor para cada uno que continuamente vea el nivel de comprensión del alumno. Esto es lo que pienso que la tecnología puede adelantar, para complementar el trabajo del profesor, que no tiene que hacer micromanagement, sino que puede centrarse en la gran misión de conducir a los estudiantes.

Pistono-1A.E.: ¿Por qué es importante seguir hablando de la educación? ¿Por qué cree que es tan difícil alcanzar un consenso en determinados aspectos de la educación?

F.P.: En general, las cosas no tienen un salto espectacular, tienes que trabajar paso a paso. Si quieres cambiar radicalmente algo, o repensarlo, sabiendo la dirección que quieres llevar, dar pasos pequeños, es un acercamiento mucho mejor. Por ello, no te preguntes a ti mismo ¿qué puedo hacer de aquí a cinco años?, sino ¿qué puedo hacer en dos, tres, seis meses? Y trabajas con la mentalidad de una startup, del trabajo continuo en prototipos que puedan redefinir y cambiar… un cambio continuo hacia delante. Y si esto funciona para un colegio, quizás funciones para dos, o para cien, o para miles. Normalmente solemos hacer planes para todo el país, pero ¿cuántos políticos que hacen las leyes han trabajado alguna vez en un colegio? He estado aquí dos días (en Sevilla) y he hablado con profesores y estudiantes y les he preguntado por sus mayores problemas aprendiendo, sus mayores problemas enseñando, qué les gustaría tener y no tienen… ¿Cuántos políticos han hablado con los estudiantes y con los profesores? ¿Cuántos han hablado en los colegios? Sólo en la última hora me he sentado en una mesa con tres profesores y les he pedido que me enseñaran cómo trabajan, cómo interactúan con sus estudiantes, cuáles son sus problemas. Creo que esa es la manera de resolver los problemas, no sentándose alrededor de una mesa y decidiendo por otra gente.

A.E.: ¿Cree que la educación debe ser igual para todos, que todos deben alcanzar los mismos niveles?

F.P.: Eso tiene que cambiar drásticamente. Creo que el concepto de pasar de curso tiene que irse. Tenemos que avanzar hacia, primero, maestría, y en segundo lugar, colaboración, porque si lo haces en el colegio es hacer trampas y si lo haces fuera es trabajar juntos. Creo que, como todos tenemos diferentes predisposiciones, necesitamos un sistema que se adapte a cada estudiante. Es justo decir que el valor principal del colegio es enseñar a los niños a ser sociales, saber cómo estar los unos con los otros, y eso es algo que la tecnología no puede darte. Pero lo que sí que puede darte la tecnología es educación personalizada, caminos de aprendizaje personalizados, y puede ayudarte y guiarte a través de tus experiencias de aprendizaje. Pero necesitas el colegio para interactuar los unos con los otros, para trabajar en grupos, donde el profesor sea un guía o un mentor a través de los recursos disponibles. Creo que experimentar con este sistema es mucho más interesante que decir: éste el cv, éste plan para todo el mundo y ahora tantos millones de españoles tienen que aprender de esta forma. Creo que es un poco estúpido.

A.E.: En un mundo tecnológico al que avanzamos, ¿cree que se seguirán manteniendo los valores sociales y humanos actuales?

F.P.: No creo que se estén manteniendo ahora, pero… Algunas cosas han sido muy parecidas desde hace miles de años, pero muchas cosas han cambiado. La sociedad solía estar regentada por propietarios de esclavos no hace mucho tiempo. Los valores han cambiado y cambian todo el tiempo. El matrimonio homosexual era imposible de pensar hace dos décadas y ahora es algo común en la mayoría de los países civilizados (no quiero decir que si no lo autorizas no eres un país civilizado). Además, no creo que la tecnología nos haga menos sociales. Decían lo mismo de los periódicos o de los libros. Hay dibujos del siglo XVII donde ves a gente haciendo cosas como leyendo un libro, o mirando por la ventana, y nada ha cambiado. Hay dibujos de gente en el tren de 1910 donde todos están leyendo el periódico. Por otro lado, creo que la gente que es adicta a comprobar sus notificaciones en el móvil, se distraerán con otras muchas cosas. No creo que la tecnología cambie nada. Por ejemplo, se suele decir que tenemos muchos contactos en redes como Facebook y no tenemos contacto con todos, pero lo mismo pasa con el móvil. La única diferencia es ahora es más fácil llamarlos si quieres y mucho más barato.

 

A.E.: Cambiando de tema, ¿cómo cree que está respondiendo Europa ante la llegada de los refugiados sirios?

F.P.: Con miedo. Miedo de que no tengan suficiente poder económico para sostener las inflaciones. Miedo de muchos de los refugiados que había en las calles que no eran sirios pidieran asilo. Mucha gente del este de Europa o de los Balcanes, que no están en la mejor de las situaciones, no les gusta su casa, y quieren estar aquí, pero es muy diferente a estar en una zona de guerra. Y como muchos de ellos no tienen documentación, es muy difícil saber si son o no son de Siria. Hay problemas técnicos, como dar residencia a aquellos que no tienen alternativa.

A.E.: ¿Qué opina de los partidos políticos que están surgiendo en el contexto económico actual?

F.P.: Creo que es parte del mismo ciclo. Si hay algo que no ha cambiado es la mentalidad de grupo, siempre ha sido así. Tienes gente que llega: algunas personas son recibidas con los brazos abiertos y otras están asustadas. Los extremistas acceden temporalmente al poder, y una vez que los inmigrantes se han integrado con la población, aprenden el idioma, sus hijos van al colegio… después de una década o dos, son españoles, franceses, italianos… y nadie recuerda que una vez hubo inmigrantes. Creo que es un temor temporal de lo nuevo, pero como todo. Creo que no hay que pueda sorprenderme. Hace diez años predije que habría una subida de la extrema derecha y que desaparecerá en unos años, tan pronto como los inmigrantes se integren.

Inma Sánchez