Nissan ha anunciado hoy sus planes para reestructurar sus operaciones industriales en Barcelona. La propuesta incluye la intención de cerrar la planta de Nissan Barcelona en Zona Franca y las plantas de Montcada y Sant Andreu, a partir de diciembre de 2020.

El plan, presentado tras un largo estudio sobre las opciones futuras para las operaciones de Nissan en Barcelona, está ahora sujeto a las consultas con los representantes de los trabajadores.

Las operaciones de Nissan en Ávila y Cantabria, así como las operaciones de ventas y marketing de Nissan Iberia en España, no se ven afectadas por el anuncio de hoy.

En cuanto al mercado español, Nissan Iberia mantiene sus operaciones comerciales junto a la amplia red de concesionarios de la marca en el país, para seguir atendiendo las necesidades de sus clientes con una gama líder de crossover y vehículos eléctricos, así como el resto de la gama de modelos actual, que incluye también los vehículos comerciales. España siempre ha sido, y sigue siendo, uno de los mercados más importantes para la marca en Europa.

El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha lamentado la decisión de la compañía japonesa Nissan y ha propuesto la creación de un grupo de trabajo para estudiar “escenarios alternativos” que garanticen la continuidad de la actividad industrial.

El Gobierno considera que la continuidad de la planta de Barcelona “es posible”, tal y como recoge el plan de viabilidad que presentó el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo hace unos meses en colaboración con la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y el Consorcio Zona Franca.

Asimismo, destaca que la continuidad de la factoría de Barcelona “tiene sentido económico” para la compañía japonesa, puesto que el coste de cerrar la fábrica podría superar los 1.000 millones de euros, mientras que la adjudicación de un modelo eléctrico requeriría ‘solo’ 300 millones de euros.

Nissan fabrica vehículos en Barcelona desde 1983 y actualmente emplea a unas 3.000 personas en la zona. En los últimos años, las condiciones del mercado han provocado que los volúmenes de producción caigan por debajo del 25% de la capacidad de la planta, afectando a su competitividad.