A dos días de las elecciones, el primer ministro en funciones de Israel, Benjamin Netanyahu, reunió el domingo a su Gabinete en el Valle del Jordán, en Cisjordania ocupada, y aprobó la regularización y extensión de una colonia judía de la zona a dos días de los comicios. La aprobación definitiva de la colonia, matizó Netanyahu en un comunicado, será “con el establecimiento del próximo Gobierno”.

La anexión de esta región, que constituye alrededor de un 30% del territorio cisjordano, será un paso previo “a la aplicación de la soberanía israelí sobre todas las comunidades (judías) de Judea y Samaria (denominación bíblica para Cisjordania)”, incluidos los bloques de asentamientos y otras áreas que considera “esenciales” para la seguridad israelí, ha remarcado el primer ministro.

Estas medidas se interpretan como un guiño para arrastrar el voto de la población colona judía que vive en los asentamientos de los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este, más de 600.000 israelíes.

En la región del Valle del Jordán, que Netanyahu considera crucial para la seguridad de Israel, residen unos 60.000 palestinos y 9.500 colonos judíos distribuidos en 37 colonias, según datos de la ONU. Un 87% de su superficie es Área C, bajo control israelí, de acuerdo con los Acuerdos de Oslo (1993-1995).

La ocupación sobre los territorios palestinos ha sido condenada en reiteradas resoluciones internacionales. Para la comunidad internacional, las colonias judías en territorio ocupado no tienen base legal y constituyen una violación del derecho internacional y un obstáculo para una paz justa y duradera.