Las protestas que se suceden en Bolivia desde hace más de dos semanas dejaron, el pasado miércoles, una tercera víctima mortal y más de un centenar de heridos.

El Sistema de las Naciones Unidas en el país condenó enérgicamente el fallecimiento de una tercera “víctima de la intolerancia y violencia”, así como de las más de 300 personas heridas hasta el momento según datos de la Defensoría del Pueblo. “Nada justifica el enfrentamiento entre bolivianas y bolivianos y es absolutamente inconcebible la muerte de ciudadanos”, señalan en un comunicado.

Las movilizaciones comenzaron después de que la oposición y varios movimientos cívicos denunciaran fraude en el recuento de votos de los comicios del 20 de octubre a favor del presidente Evo Morales, que le daría su cuarto mandato consecutivo. El Gobierno pidió pruebas del supuesto fraude y acusó a quienes protestan en su contra de intentar un “golpe de estado”.

Las Naciones Unidas expresan su “profunda consternación e indignación” ante los altos niveles de violencia registrados este miércoles, se solidariza con las familias de las víctimas y exige a la Policía Nacional, al Ministerio Público y al Órgano Judicial que “investiguen, procesen y sancionen a la brevedad posible a las personas responsables de estos atroces crímenes”.

Asimismo, “deplora la violencia y el trato inhumano” que se ejerció contra la alcaldesa del municipio de Vinto, al igual que las agresiones a otras mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños.

La Organización recuerda a las autoridades que es su deber garantizar, los derechos humanos de todos los bolivianos y les exhorta a que actúen preventivamente ante cualquier acto de violencia.

Además, pide a todos los actores que reduzcan “de manera inmediata las tensiones políticas” y desestimen cualquier manifestación violenta.

El Sistema de Naciones Unidas hace “un llamamiento inexorable al diálogo como única vía para evitar más muertes y recuperar la paz”.