Dice mi paisano Serrat, que “de vez en cuando la vida, toma conmigo café” …lo que significa que no estamos solos y, a veces, incluso hay buenas noticias en este agitado mundo laboral. Probablemente lo mejor para todos los que perdieron un día su empleo sea que, por segundo año consecutivo, la contratación indefinida de mayores de 45 años sea la más alta de la historia, nada menos que 450.000 personas contratadas en el último año (datos del SEPE) y vale la pena decirlo fuerte, para no romper el hechizo.

No sé si vamos hacia un cambio de tendencia -ojalá- y se atenúa este hábito de dejar en la cuneta a tanta gente con experiencia, pero al menos en algunos sectores de actividad como los servicios, se repartieron entre un 52,4% de hombres y un 47,6% de mujeres, y parece que vamos entrando en una normalización que todos deseamos en el umbral de la digitalización por la que han apostado las empresas.

Esta transformación tecnológica y digital evidencia que no se trata de invertir en recursos y herramientas digitales y después aplicarlas a la actividad de la empresa, sino que lo importante es contar desde el principio con las personas para que los cambios en los procesos sean efectivos y, para ello, la cultura debe evolucionar y abordar los cambios con una actitud abierta para ambos, trabajadores y empresa, sin límite de edad, sexo, ni posición; se trata de conjugar talento, ganas y también compromiso para formarse, adaptarse y si hace falta reinventarse, porque lo que es evidente con la innovación es que hasta el puesto de trabajo es líquido, pues cada vez hay menos estructuras fijas y más gente trabajando en red, y son más competitivas aquellas empresas que son capaces de atraer y persuadir a las personas con más talento.

Me viene a la memoria una frase muy prosaica con esta buena noticia sobre creación de empleos “adultos”: “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” y me temo que muchas empresas pagarán muy caro, perdiendo oportunidades y cuota de mercado en su sector, por no valorar los buenos profesionales que ya tienen y no acompañarlos en este camino de evolución tecnológica para reinventarse juntos, aprovechando lo bueno y tradicional que poseen y que, en su día, contribuyeron a hacer la empresa competitiva durante años, sacrificando conocimiento crítico a cambio de jóvenes promesas con mucho TIC pero sin estrenarse en experiencia.

Pero, yo me pregunto ¿para qué? y ¿para quién?, o ¿es que se trata solo del efficency y corto plazo? Quizás existen demasiadas empresas que, por desgracia, no tienen detrás un auténtico empresario, o sea, una persona mujer u hombre que tiene un sueño, que arriesga, que crea productos y servicios útiles y que lógicamente desea crear riqueza, pero no solo para sí mismo, sino para toda la gente a la que contrata dándoles un trabajo en el que puedan realizarse y cumplir su propio proyecto, cumpliendo un contrato social mutuo. Se trata de eso, pero tengamos en cuenta que las personas ponemos ilusión, esfuerzo y el poco o mucho talento que poseemos solamente donde nos sentimos queridos y reconocidos, algunos empresarios puede que “… se despiertan un día sentados en una calabaza… y sin saber lo que pasa”, estrofa de la canción De vez en cuando la vida de J. M. Serrat.

Miquel Bonet

Abogado, profesor, autor de “Búscate la vida”

Artículo incluido en la revista de marzo de Agenda de la Empresa