Un 11,3% de la población española padece algún tipo de pérdida auditiva, pero solo 3 de cada 10 utilizan audífonos. La aparición de nuevos dispositivos más asequibles va a cambiar por completo el panorama de este mercado

A lo largo de su vida una persona puede estar expuesta a una variedad de factores que influyen en su capacidad auditiva, y que pueden tener consecuencias en su vida diaria. La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición. Es importante que una persona, ante síntomas como dificultad para comunicarse, zumbidos o sensación de oído tapado, realizar una evaluación y adquirir, si es necesario, una solución auditiva.

La pérdida de la capacidad auditiva, ya sea total o parcial, interfiere en el ámbito social y económico de aquellos que lo padecen. Una de las principales consecuencias de la pérdida de audición es la limitación de la capacidad de la persona para comunicarse con los demás, lo cual puede afectar su rendimiento laboral o dificultar su capacidad de sociabilización con su círculo. Esto puede generar sensación de soledad, aislamiento y frustración, especialmente en personas mayores.

Cifras de la OMS estiman que hasta el 15% de la población adulta del mundo tiene hipoacusia en cualquier rango, lo que se eleva a un tercio de la población mayor de 65 años. Además, a partir de los 50 años el 58% de los adultos confiesa haber notado un deterioro de su nivel auditivo con la edad.

Las soluciones auditivas permiten compensar la función auditiva y devolver la tranquilidad a las personas que los utilizan, que pueden volver a integrarse con naturalidad a las conversaciones, escuchar música, señales de alerta en la calle e incluso sonidos que ya habían olvidado. No obstante, tan solo un 11,3% de la población española padece algún tipo de pérdida de audición, pero solo 3 de cada 10 utilizan audífonos, según cifras de EuroTrak España.

El principal motivo por el que tan pocas personas recurren a estas soluciones es el elevado precio de los audífonos tradicionales, cuyo precio habitual ronda los 1.500 euros o incluso más. Por ello, ofrecer dispositivos accesibles es de gran importancia para que cualquier usuario, sea cual sea su perfil, pueda mejorar su audición en las situaciones que así lo requieren. Un trabajo realizado en la Universidad de Michigan (EE.UU.) afirma que los individuos que llevan audífono tienen un 18% menos riesgo de padecer alzhéimer a los tres años del diagnóstico de pérdida auditiva, que aquellos que no lo llevaron. El riesgo de padecer ansiedad o depresión fue un 11% menor, y el de sufrir algún traumatismo causado por una caída un 13% menor.

La importancia de democratizar las innovaciones tecnológicas

Ante esta situación, Audiben, empresa española de soluciones auditivas, tiene el objetivo de democratizar el acceso a este tipo de ayudas y que estén disponibles para aquellas personas que actualmente deberían de llevar audífonos y no pueden por su coste económico. Sus soluciones auditivas, por debajo de los 300 euros, son capaces de cubrir las necesidades de la mayoría de personas que sufren este tipo de problemas. Está demostrado que este tipo de dispositivos más asequibles funcionan perfectamente en más del 85% de usuarios con pérdidas auditivas, lo cual cambia por completo el panorama de este mercado.

Hay varios factores que explican la aparición de productos con precios tan asequibles. Uno de ellos es que este nuevo tipo de soluciones no necesitan estar específicamente adaptadas a cada usuario, sino que están directamente diseñadas para que puedan usarlas casi todo el mundo. Por lo tanto, ni siquiera es necesario acudir a ningún especialista, y basta con adquirir el producto a través de Internet o por vía telefónica.

Sin embargo, lo habitual en la gran mayoría de los casos es un uso satisfactorio de este tipo de aparatos auditivos. Es una clara muestra de cómo la innovación tecnológica resulta clave para democratizar el acceso a este tipo de ayudas, que tan necesarias son para las numerosas personas que padecen problemas auditivos y que hasta ahora no podían permitirse una solución.

En el caso de las soluciones auditivas hablamos de un tema más delicado, por supuesto, ya que se trata de algo que tiene que ver directamente con la salud y el bienestar de las personas. Varios estudios y expertos han determinado que las dificultades de comunicación que producen los problemas de audición pueden derivar en ansiedad, aislamiento social y depresión, y que en mayores de 70 años incluso puede agravar los síntomas de enfermedades como el Alzheimer y la demencia.

Además, es fundamental tener en cuenta el envejecimiento que está experimentando la sociedad española. El año pasado, nuestro país volvió a registrar un máximo histórico de envejecimiento, y se contabilizaron 125 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Esta tendencia irá a más en los próximos años, por lo que es necesario que el mercado proporcione todas las opciones y alternativas posibles para cubrir un problema como el de la salud auditiva, y que las personas mayores puedan acceder a las soluciones necesarias.

Miguel Vicente

Gerente de Audiben