Memorable actuación de Juan Pérez Floristán (piano), Pablo Barragán (clarinete) y Andrei Ionita (chelo)

BRAHMS Y SCHUMMAN: Un diálogo musical

Todo lo hermoso resulta difícil, y lo breve es lo más difícil” (R.Schumann)

Introduce Juan José Roldán  sus bien documentadas notas al programa con un título que me retrotrae como espectador a 1947, cuando Clarence Brown dirigió una película que tenía por argumento la  relación entre los Schumann y un joven Brahms, con mención especial del título original: Song of love, que hace referencia al famoso lied   Widmung (Dedicatoria) que suena a lo largo del film, un atractivo  para  los aficionados  en una  época en la que se pusieron de moda muchas películas que tenían como argumento  las vicisitudes amorosas y vitales  de músicos famosos: Schubert, Chopin, Liszt … En el caso de Brahms –egoísta para algunos, tímido para otros- la idea de asumir la responsabilidad de una familia numerosa parece ser que le disuadió, lo que no impidió que ayudase con fervor a la joven viuda, cuya muerte le sumió en una profunda tristeza.

Los que tuvimos la fortuna de asistir a esta velada camerística pudimos gozar de esta hermosa parcela, cuyo espíritu está lejos del lucimiento personal del intérprete. El consumado pianista Pérez Floristán, junto a los también jóvenes talentos, Pablo Barragán (clarinete) y Andrei Ionita (chelo) entablaron -como bien dice el titular de esta crónica- un maravilloso diálogo en el que todos  destacaron sin por ello traicionar el espíritu de conjunto que prima sobre otras virtudes.  Así, habría que destacar Papillons Op.2 para piano (nada que ver con la pieza del mismo nombre perteneciente al Carnaval op 9.), que nos conduce hasta Pérez Floristán, pianista de talla internacional, hoy, excelente colaborador en un repertorio prácticamente desconocido, que incluía, entre otras obras, el Trío Op.114 de Brahms y, en especial, la Segunda sonata para clarinete y piano en la que lució el talento y buen hacer de Barragán y del también joven chelista, Andrei Ionita.  El público -más numeroso de lo que cabría esperar en este tipo de música- aplaudió con insistencia, hasta obtener, fuera de programa, una brillante pieza del argentino Alberto Ginastera.

MFR