Los dos peligros contrarios que amenazan al artista son el resentimiento y la satisfacción (A. Camus)

A diferencia de Sartre, Albert Camus -que mantuvo sonadas polémicas con el filósofo existencialista- se impone no como pensador, sino como artista. Muy a su pesar, desempeñó el papel de director de conciencias para toda una generación como testigo de una época que “aplasta al individuo y lo deja desamparado”. Hijo de humildes obreros agrícolas establecidos en Mondovi (Constantina), se licenció en Filosofía. Muerto su padre a principios de la Primera Guerra Mundial, tiene que desempeñar diversos empleos para proseguir sus estudios. Tras La peste, publica una colección de ensayos.

No habiendo podido alistarse en el ejército, se une al grupo de resistencia Combat y en 1942 aparecen una tras otra El extranjero y El mito de Sísifo. Durante la Liberación, se hace cargo de la dirección del diario Combat, responsabilidad que abandona en 1947 -cuando publica La peste– a fin de dedicarse exclusivamente a la literatura: La caída, El exilio y el reino, adaptaciones de Dostoïevski, Faulkner, Calderón… En 1954, los graves acontecimientos de Argelia desgarran su conciencia y le obligan a regresar al periodismo, todo ello sin dejar de proseguir su obra literaria, coronada por el Nobel en 1957, tres años antes de su muerte, en accidente de automóvil.

La obra de Camus -que podría clasificarse en tres grandes grupos: el teatro, el ensayo y la novela- revela la impronta de un espíritu atormentado sobre el que los acontecimientos imprimen su huella, la toma de conciencia por el hombre de la inutilidad de sus actos, por tanto de su existencia.

Gran aficionado al fútbol -que tuvo que abandonar por enfermedad- consiguió el diploma de estudios superiores en Filosofía en condiciones materiales adversas que le obligaron a ejercer al mismo tiempo los oficios más diversos, teniendo que renunciar a convertirse en agrégé(1).

Apasionado por el teatro, presentó varias obras en las que participó como intérprete, lo que no le impidió viajar por Europa Central y ejercer el periodismo en Combat. En todo caso, como afirmaba el propio Camus: “Vivir, naturalmente, no es nunca fácil”.

(1) Persona admitida, tras un concurso, a enseñar en un instituto o una facultad (catedrático)

Miguel Fernández de los Ronderos

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Artículo incluido en la edición de diciembre de Agenda de la Empresa