Ciertamente, la existencia de este escritor constituye un ejemplo singular de lo paradójico, de lo que parece imposible, pues expresa dos conceptos opuestos pero que, en su aparente contradicción, contienen algo de verdad.

“¿Qué es la vida sino una paradoja? La paradoja es la única verdad que existe”.

“Nunca puede tener rezón nada positivo. La Naturaleza jamás es definitiva. La fantasía no se atreve a ser tan extraña como la Verdad”.

“Nunca des al lector demasiado, en cantidad, por lo que paga por el libro”.

“Hay muy poca gente digna de que se la lleve a la novela”.

“El mejor diplomático es aquel que habla más y dice menos”.

“Con frecuencia la reacción es la forma más real de progreso”.

“Nada es tan tradicional como la revolución”.

“Por lo general un hombre sirve mejor a su país absteniéndose de votar que votando”.

“La Naturaleza es irremisiblemente inmoral”.

“La imaginación es el don de describir como hecho lo que en realidad no ha sucedido”.

Sra. de la casa: “Me encantaría conocer su opinión sobre la sociedad en general, el mundo elegante… la sociedad de buen tono”.

Oscar: “Elegante es una palabra poco elegante ya. La buena sociedad es más o menos una lonja de contratación de matrimonios cubierta con un velo muy tenue. «Supongo que a muchos hombres les convendría una sociedad en la que el matrimonio “no entrase para nada”».

“Con algunas notables excepciones las gentes de buena sociedad son muy pobres, y la pobreza es el único crimen que el gran mundo no puede perdonar nunca. Desgraciadamente, mucha de la gente que se gana la vida, así como la gente que vive de ocupaciones útiles, es socialmente imposible…”.

“Ese concepto tan destructor de usted, ¿abarca también a los intelectuales?”.

“Los intelectuales son una gente terrible que, debido a algún percance de sus mocedades, se ve obligada a trabajar con el cerebro. Es evidente que no tienen la menor cabida en ningún sector elegante”.

“Un caballero es un señor que nunca es involuntariamente molesto”.

“Desgraciadamente, cuando menos en Inglaterra, salvo contadísimas excepciones, la conversación de la gente no vale la pena de ser oída y mucho menos de ser escuchada”.

Rvdo.: “Hubo una época en que la pobreza era casi una garantía de la virtud”.

Wilde: “En aquellos tiempos se solía decir que nada era tan eminentemente virtuoso como la pobreza, exceptuando, claro está, la impotencia para serlo y la falta absoluta de toda ocasión de ser inmoral”.

“La pobreza es el origen de casi todas las virtudes”.

“Ya sabe usted que no hay nada que mienta tanto como un epitafio”.

“En cuanto a mí, yo nunca estoy tan ocupado como cuando estoy completamente ocioso”.

“Adoro las flores de invernadero. ¡Son tan deliciosamente caras!”

“Pero lo que en realidad necesitamos no es progreso, sino evolución”.

“Un pariente es una necesidad inevitable”.

“No se preocupe usted, Lord Dodderington: su hijo no corre el menor peligro de distinguirse en la literatura o el teatro. Como usted comprenderá, para cualquiera de estas cosas se necesita alguna habilidad”.

“Los verdaderamente cultos saben que cuanto más sabe uno menos sabe uno lo que sabe”.

Miguel Fernández de los Ronderos

informaria@informaria.com

Artículo incluido en la edición de septiembre de Agenda de la Empresa