Las grandes aventuras siempre interesan, en respuesta a “¿Se le está dando a esta gesta -que significó el paso a la edad moderna- la importancia que merece?  “Con esta expedición los océanos dejaron de ser obstáculos para convertirse en caminos”. Entre los grandes cronistas de la época está Pigafetta, muy partidario de Magallanes (a Elcano ni lo nombra). Hay datos increíbles: la Victoria, la única superviviente, surcó unas quince veces la distancia que recorrió Colón en su primer viaje a América. Había que tener mucho cuidado para no encallar y no se podía navegar de noche. Los que se embarcaron eran hijos de la pobreza (y los océanos dejaron de ser una barrera y se convirtieron en un camino). Se dice que Magallanes era implacable con la disciplina y su autoridad. Si le dejan ahorca a 40, pero el resto de la tripulación no lo dejó. Después del motín le cortó la cabeza al jefe principal; luego, lo descuartizó. A otros les pasó la garrucha; en la Patagonia abandonó a Juan de Cartagena, que se había rebelado.

Pérez-Mallaína cree que España debió combatir la leyenda negra sobre la colonización y que aún estamos a tiempo de ganar el relato. Cuando a Felipe II le contaban que los holandeses estaban empezando a difamar a España y a construir el relato de la leyenda negra, decía el monarca que la verdad se impondría por sí misma. El tiempo demostró que estaba equivocado y que la verdad se construye. Aunque Felipe II creía que la verdad y Dios le apoyaban, el que cuenta la historia es el que gana el relato. En reescribir la historia los ingleses son unos maestros. En un museo británico puede leerse que “Drake dio la primera vuelta al mundo”. Él la dio, sí, pero después de Elcano. Fue la segunda vuelta al mundo.

Exdirector del departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla y de Estudios Asociados, así como de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, Pérez-Mallaína fue responsable de contenidos del Pabellón de la Navegación de la Exposición Universal de 1992. Asimismo, ha recibido diversos premios por su labor de investigación e impartido cursos y conferencias en la Universidad de París IV (Sorbonne), así como en Harvard y Minnesota. Antiguo (y brillante) alumno del colegio de San Francisco de Paula, Pérez-Mallaína afirma que “ambas gestas discurren por caminos semejantes”. En aquella época se hablaba del non plus ultra (no había nada más allá del océano) y una carabela era entonces la máquina más compleja de su tiempo, y los que la dirigían poseían muchos conocimientos técnicos. Aunque ya se sabía que la tierra era redonda, lo que hizo el viaje de Magallanes y Elcano fue confirmarlo, dibujando la imagen de la Tierra y el mapa actual, añadiéndose once mil kilómetros a la circunferencia del orbe, descubriéndose el desfase horario (que ya se intuía) entre los continentes. El viaje fue, junto con el Descubrimiento, uno de los inicios de la globalización, convirtiéndose Sevilla en el Cabo Cañaveral de la época, pues aquí estaban la Escuela de la Casa de la Contratación donde se confeccionaba el padrón real, mapa resumen de todos los descubrimientos geográficos. Hay datos estremecedores: salieron 250 hombres en cinco naves; solo una regresó -la Victoria- con dieciocho personas a bordo…

Miguel Fernández de los Ronderos   |   informaria@informaria.com

Artículo incluido en el número de febrero de la revista Agenda de la Empresa