“Demasiada gente lee en inglés sin haber tomado previamente la correspondiente vacuna antianglicista”

(Alfonso Torrents dels Prats. Intérprete de las Naciones Unidas. Ed. Juventud)

Por regla general, los diccionarios dan equivalencias en abstracto del vocablo extranjero, dejando al traductor la labor de elegir la acepción que se ajuste a cada caso. Tal elección no es siempre evidente, a pesar del contexto. Muchos de los términos citados a continuación -que no pueden traducirse por la parónima española- son de una apariencia engañosa y constituyen una de las principales fuentes de anglicismos así como del empobrecimiento de la lengua española. Es el caso de severe, que suele aplicarse a las personas, por lo que la traducción de a severe storm por ‘una tormenta severa’ en lugar de llamarla ‘intensa’ o ‘violenta’es censurable. De la misma manera, tampoco se sufren pérdidas ‘severas’, sino ‘cuantiosas’ o ‘elevadas’. Otra palabra de doble sentido es serious (having possible dangers; solemn/grave). Relevant no puede traducirse por ‘relevante’; tampoco irrelevant por su contrario. Debe utilizarse ‘pertinente/impertinente’, ‘que hace al caso’, ‘a propósito’. En cuanto a share, podemos traducirlo por ‘compartir’ o ‘acción’ (parte alícuota del capital de una sociedad). Should se utiliza para formar el condicional, pero también para expresar el subjuntivo, una propiedad que se olvida a veces: It is essential that the facts should be established…

¿Quién no ha utilizado snack -tentempié, refrigerio, piscolabis, comida ligera…? ¿Y qué decir de soul? Aparte de ‘alma’ esta palabra ha adquirido un nuevo significado en el slang americano: soul music. Tal vez quiera decir ‘serenidad’, pero no es seguro, aunque existe otra definición: The closest concept to soul is the Spanish word duende. Según esta definición, soul music sería ‘música con duende’. Otra palabra muy utilizada es sponsor, que debe traducirse por ‘patrocinar’ o ‘apadrinar’, en tanto sponsoring significa ‘patrocinio’ o ‘mecenazgo’.

Otra palabra que no tiene equivalente en español es squatter, ocupante ilegal (de una vivienda vacía), que procede del verbo to squat (sentarse en cuclillas), dado que el squatter es la persona que se sienta en una propiedad y allí se queda. En cuanto a staff (personal, plantilla, cuerpo) puede referirse también al Estado Mayor o incluso al gabinete: chief of staff. Otra palabra, recogida por el DRAE, es standard, que puede traducirse por ‘modelo’, ‘patrón’, ‘calidad necesaria’ (of low standard) o, incluso’, principios’, ‘moralidad’, ‘valores morales’: He has no standards (carece de principios). En cuanto a statement, puede traducirse por ‘declaración’, ‘afirmación’, o ‘manifestación’: the Prime Minister has stated that… Otra palabra cuya traducción directa al español puede llevarnos a un matiz muy distinto del original es suburb. En inglés, the suburbs son las afueras, las cercanías, los barrios residenciales. El afán de los anglosajones por la vida independientes y el contacto con la naturaleza que los norteamericanos han heredado seguramente de los ingleses les lleva a fijar su residencia en barrios o pequeñas localidades alejados del lugar de trabajo, en que los establecimientos comerciales están reducidos al mínimo indispensable.

En español, en cambio, la palabra ‘suburbio’ tiene un matiz de acusación para la conciencia social y está muy próxima a la palabra slum. Aunque gramaticalmente la palabra ‘suburbio’ tiene un sentido socialmente neutro, la primera acepción que acude a la mente es la que alude a un barrio extremo de gente pobre. Por último, hoy, mencionaremos success, que no siempre debe traducirse por ‘éxito’, cuyo matiz es más transitorio que el de ‘triunfo’: cómo triunfar en los negocios queda mejor que ‘tener éxito en los negocios’, y la expresión with no success traduce perfectamente la idea de fracaso o ‘sin resultado’.

La Real Academia de la Lengua, siguiendo una política de apertura, ha adoptado extranjerismos perfectamente prescindibles, obviando la  regla de oro recomendada por Martínez de Sousa: “Los extranjerismos no deben utilizarse sino en casos de necesidad, y entonces, en la medida de lo posible, adaptarlos a la grafía y a la fonética de nuestro idioma”.

Miguel Fernández de los Ronderos   |   informaria@informaria.com

Artículo incluido en el número de febrero de la revista Agenda de la Empresa