El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha asegurado hoy que “la Agricultura desempeña un papel fundamental en la lucha contra el hambre, la seguridad alimentaria y la nutrición, entendida en un sentido amplio, como fábrica de alimentos en todas las circunstancias, y aplicada racionalmente”. Especialmente, ha añadido, en el caso de las poblaciones rurales de los países en desarrollo, donde estos problemas se manifiestan en toda su crudeza.

Arias CañeteArias Cañete se manifestaba de esta manera en la inauguración de la Reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición, junto con el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, la viceministra de Asuntos Multilaterales de Colombia, Patti Londoño y el director general de la FAO, Graciano Da Silva, entre otros.

En su intervención, Arias Cañete ha explicado que con la Reunión que se celebra hoy se cierran los trabajos de las 11 Consultas Globales Temáticas, la referida al hambre, la seguridad alimentaria y la nutrición, auspiciada por los Gobiernos de Colombia y España, “como países tradicionalmente comprometidos en la lucha contra el hambre”.

En este sentido, el ministro ha felicitado a los equipos de trabajo que, bajo la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) y del Programa Mundial de Alimentos, han elaborado los documentos que serán debatidos a lo largo de la jornada de hoy.

Hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición

Según ha detallado Arias Cañete, dichos documentos tienen como grandes objetivos “identificar” las principales recomendaciones y aportaciones realizadas en las fases previas a la Consulta, y crear un espacio político para atraer la atención internacional sobre la importancia de combatir el hambre, garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición, para que sigan siendo prioridades de la Agenda de Desarrollo post-2015.

En opinión del ministro, “no es exagerado decir que el hambre y la malnutrición constituyen la mayor pandemia de la humanidad” y que, “en un mundo global como el actual, ha pasado de ser una desgracia para las personas que lo sufren a convertirse en un peligro para toda la humanidad”.

En este contexto, Arias Cañete ha recalcado que España tiene experiencia en la lucha contra el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, mediante el establecimiento de instituciones en distintos marcos de organización política. En esta actuación, “siempre ha prevalecido la idea de abordar estas tres cuestiones de forma conjunta, para garantizar una alimentación sana y asequible a la población, como primer escalón para la salud individual”, ha señalado.

Desde esta perspectiva, el ministro ha afirmado que la solución al problema del hambre requiere de instituciones políticas y económicas inclusivas, “instituciones que conformen y gestionen un sistema agroalimentario nacional, especialmente sensible a las cuestiones medioambientales y adaptado a las posibilidades de cada marco político”.

Asimismo, Arias Cañete ha subrayado que “estas actuaciones suponen establecer los criterios con los que gestionar los medios de producción: tierra y agua, semillas, fertilizantes, aperos y maquinaria, productos fitosanitarios y zoosanitarios”. Además, el ministro ha expresado la necesidad de configurar sistemas de producción adaptados a las diferentes condiciones agroclimáticas, así como esquemas de fomento de la industrialización de los productos, “un motor importante de desarrollo rural”.

También ha destacado la importancia de impulsar canales de comercialización que valoricen las producciones y organizar una red de almacenamiento, para hacer frente a la inseguridad alimentaria en productos básicos. De manera complementaria, “se requiere de una acción potente de capacitación y formación de la población rural y agraria, donde tienen gran trascendencia las actuaciones de fomento del cooperativismo y del papel de la mujer”, ha completado.

Frenar las pérdidas y el desperdicio de alimentos

Por otra parte, Arias Cañete ha hecho referencia a la conveniencia de un mayor aprovechamiento de cultivos hoy infrautilizados. Según ha dicho el ministro, “trabajar sobre los cultivos locales, potenciando sus cualidades, es una vía razonable de enfrentarse al problema que nos ocupa”.

Además, el titular de Agricultura ha hecho hincapié en la necesidad de evitar las pérdidas y desperdicios que se producen a lo largo de la cadena alimentaria. “Según cálculos de la FAO, con tan sólo reducir a la mitad los alimentos desperdiciados, rebajaríamos en un 50% las necesidades de alimentos previstas para 2050”, ha avisado.

Por último, el ministro ha animado a los asistentes a que contribuyan con sus debates a que la Agenda post 2015 recoja, efectivamente, “un asunto cuya inaplazable solución tiene tal trascendencia para la salud de las personas, el bienestar de los pueblos y la paz mundial”, ha concluido.