Foto: Evan Schneider

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Limitar la parálisis en la que a menudo se encuentra el Consejo de Seguridad, encargado de permitir intervenciones militares y desplegar operaciones de paz, es el objetivo de esta propuesta impulsada por Francia y México ante la ONU. Una iniciativa que afecta a los cinco miembros permanentes del organismo -Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido- permitiéndoles renunciar voluntaria al derecho de veto en los casos de genocidio, atrocidades en masa y crímenes de guerra. La propuesta recibió el apoyo formal de 73 países.

En una comparecencia ante los medios, Laurent Fabius, ministro de relaciones exteriores de Francia, y Claudia Ruiz Massieu, su colega mexicana, destacaron la importancia de la propuesta en un momento en que la comunidad internacional está nuevamente siendo testigo de graves violaciones al derecho internacional.

La canciller insistió en que la propuesta no pone en entredicho el funcionamiento del Consejo de Seguridad, sino que mejora su eficiencia, y no requeriría la modificación de la Carta de la ONU.“Representa una oportunidad de subrayar la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad para que pueda tener un papel más eficaz, más efectivo y con una mayor legitimidad en su responsabilidad de construir y velar por la paz y la seguridad mundial”, dijo.

Por su parte, Kenneth Roth, el director de Human Rights Watch, expresó en nombre de otras organizaciones de defensa de los derechos humanos su satisfacción por la iniciativa. “Los horrores que estamos viendo en Siria son una mancha en la reputación del Consejo”, aseguró Roth, que recordó que también se han frenado otras acciones del Consejo de Seguridad en casos como el de Sudán, Corea del Norte e Israel.