Se trata, en su mayoría, de guatemaltecos, y entre ellos decenas de niños, algunos muy pequeños. Salvaron sus vidas gracias a una llamada anónima que advirtió de la presencia del camión abandonado en el borde de una carretera en Amatlán de los Reyes, en Veracruz.

Médicos de Cruz Roja han asistido a los migrantes, que después han quedado en manos de los servicios migratorios que se encargarán de su deportación.

Las 142 personas llegaron desde Chiapas, hacinadas en un espacio de apenas 10 metros de largo por dos de ancho, con solo unos ventiladores para soportar el intenso calor. Al darse cuenta de que les habían abandonado, intentaron en vano abrir la puerta y gritaron pidiendo auxilio.