El presidente francés, Emmanuel Macron, ha declarado en la revista “The Economist”, que Europa ha de comenzar a actuar como una potencia si no quiere desaparecer. Asegura que estamos ante la “muerte cerebral” de la OTAN y que la UE está “al borde del precipicio” por la falta de compromiso de Trump.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, han rechazado las críticas del presidente francés. En una conferencia de prensa en Berlín, la mandataria insistió en que la “asociación transatlántica es indispensable para nosotros”. “La OTAN sigue siendo una piedra angular de nuestra seguridad”, aseguró.

“El presidente francés ha elegido palabras drásticas. Esa no es mi visión de la cooperación en la OTAN -dijo Merkel- Creo que no se puede generalizar, incluso si tenemos problemas en esta alianza, incluso si hemos de unirnos mejor.”

En esa opinión la respaldó el secretario de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, quien en el mismo evento aseveró que “la unidad europea no puede reemplazar la unidad transatlántica”. Además, advirtió que la UE no puede defender a Europa sin ayuda externa. Precisó que si el Reino Unido finalmente abandona el bloque, alrededor del 80 % de la fuerza defensiva de la OTAN será financiada por países no pertenecientes a la UE. 

“Estoy de acuerdo con la canciller Merkel, la OTAN es fuerte y Estados Unidos, Norteamérica y Europa, hacemos más juntos de lo que hemos hecho durante décadas. Y hemos reforzado nuestra defensa colectiva desde el final de la Guerra Fría”, concluyó Stoltenberg.

Las tensiones dentro de la Alianza Atlántica surgieron el pasado año cuando el presidente Trump criticó a las potencias europeas por no dedicar el 2% del PIB a gasto militar, según los términos del acta fundacional de la OTAN.